Urartu
Nombre asirio de una zona montañosa ubicada entre el sureste del mar Negro y el suroeste del mar Caspio, actualmente compartida por la República Armenia, Irán y Turquía, formada tras la caída del Imperio hitita. Incluye los grandes lagos de Van en Turquía (donde se encuentra la antigua capital Tushpa), Urmia (Irán) y el lago Seván (Armenia). En esta zona se remontan los orígenes del pueblo armenio. Urartu es uno de los primeros reinos de Armenia. Aunque pareciera perdido el recuerdo de este Estado del Oriente Antiguo, su nombre se conserva hasta la actualidad a través del texto del Antiguo Testamento. En hebreo, el nombre de Urartu es escrito únicamente con sus consonantes ('rrt). Más tarde, al ser vocalizada la pronunciación, entre tanto desconocida, se añadió la vocal "a", de modo que Urartu se convirtió en Ararat, que en nuestros días es la montaña más alta y el símbolo nacional de Armenia; en tiempos históricos y según la concepción del Antiguo Testamento, la comarca y el Estado de Urartu. El desarrollo del nuevo reino de origen hurrita parece haberse producido entre la época de Ashur-bel-kala (ca.1.174-1.051), rey de Asiria que se vanagloriaba de haber vencido al país de Urartu y Salmanasar III (858-824), quien hablará por primera vez de un rey de Urartu. Su constitución como reino no fue obra de una invasión extranjera. Resultó de la infiltración de esa "nebulosa" de tribus de origen hurrita que ya se conocía. La lengua de las inscripciones está hasta tal punto emparentada con la hurrita que se puede considerar al antiguo urarteo como un dialecto neo-hurrita. Fue un adversario político y militar temido de Asiria. Su apogeo histórico antiguo se dio en los siglos IX y VIII a.C.. La proximidad de la Asiria avasalladora produjo desde 1.275 a.C. una fuerte influencia ideológica, literaria y técnica sobre Urartu. En los primeros momentos se agruparon en torno a una especie de reino confederado conocido como Nairi, pero hacia el 900 a.C., formaron una confederación bajo el gobierno de un monarca central. La estructura política de este reino estaba calcada de la del reino asirio y constituyó un cuadro favorable para su rápido desarrollo. El país fue dividido en provincias, dando cada una de ellas a un gobernador y en las fronteras, los Estados vasallos estaban obligados a pagar un tributo. Gracias a unas pocas inscripciones, sabemos que el primer monarca de Urartu era Arame, seguido por Sardur I. Otras permiten reconstruir su gran crecimiento territorial durante los reinados del mencionado Sardur I, Ishpuini y Menua, quienes lograron llegar hasta la cuenca baja del río Murat, por el oeste, el Araxes, por el norte, y al lago Urmia por el sureste. Las técnicas asirias asimiladas tienen una buena muestra en el canal de Menua, de casi 30 km, que suministra agua potable y riego desde el litoral sur del lago Van. En las paredes rocosas del lago Van y en varias estelas de piedra, yacen escritos los anales de los reinados de Argishti I (bisnieto de Sardur I) y su hijo, Sardur II, en los que se narra la expansión hasta más allá de la gran curva del Éufrates, hasta la Comagene siria, con lo que consiguieron dominar la vieja ruta de suministros de materias primas como el hierro, desde el Tauro, el cual fue parcialmente dominado, hasta Asiria. La frontera llegó a estar casi pegada a Alepo, e incluyó el lago Seván y la rica cuenca del Araxes por el norte, colonizada y explotada por mano de obra forzada, utilizando prisioneros de guerra de la Cólquide (Qulha), capturados a través de las reiteradas campañas anuales. Según los registros urartios, proclaman sus victorias sobre los asirios en el lago Urmia, en el río Gran Zab y en el Alto Tigris. El renacimiento asirio empieza con Tiglat-Pileser III de Asiria (744-727 a.C.), quien venció a Sardur II en la Comagene y llegó luego a asediar Tushpa. Rusa I depuso a su padre y logró un respiro que no fue consentido por Sargón II (722-705 a.C.), sucesor al trono de Tiglat-Pileser III, que incorporó la ciudad de Karkemish a su gran imperio (717 a.C.) y al reino de Tabal o Tubal en los montes Tauro, hecho que privó a Urartu de sus aliados occidentales. Asiria presionó la frontera este de Urartu que, a la vez, sufría los ataques de los cimerios, nómadas esteparios que entraror por el Cáucaso hacia el 714 a.C. y lograron derrotar a Rusa I. Esta debilidad urartia permitió a Sargón II reducir a Urartu a su territorio originario montañoso y lo usó como un estado tapón frente a los cimerios. Consumada la caída, Rusa se suicidó, y su hijo Argishti II junto a sus descendientes, mantuvieron su independencia hasta la llegada de los armenios, a finales del siglo VII a.C.. El estado de Urartu fue aniquilado hacia 585 a.C., por la invasión de los escitas. Pese a que los armenios propiamente dichos parecen haber tenido un origen algo diverso del de los urartianos se considera a ambos pueblos como los principales antecedentes de la actual población armenia. Urartu fue gobernado por monarcas que además tenían el título de sacerdotes o representantes de Jaldi, su divinidad principal. Otras de sus divinidades fueron el dios de los cielos (Teisiba, o Teshub para los hititas y hurritas) y Siwini, la diosa del sol. Existen numerosos templos dedicados a Jaldi, situados generalmente junto a los palacios reales, aunque también se han hallado estructuras al aire libre, descubiertas en excavaciones en Altintepe, Toprakkale, Cavustepe y Patnos. Las excavaciones no solo revelaron palacios y templos, tambien casas completas, con ventanas y balcones. Los interiores de estas casas fueron muy decoradas con adornos. Para los que vivían alejados de las fuentes, existían abastecimientos de agua y alcantarillado completos. Una característica de la arquitectura de Urartu que va a influenciar a sus sucesores es el denominado arco oculto, y se puede considerar que la disposición de los edificios de Urartu será la precursora de la estructura persa denominada apadana. Las fortalezas de Urartu son estructuras sólidas de bloques de piedra. Las más importantes fueron las fortalezas de Van, Anzaf, Cavustepe y Baskale. Era un país cerealista con importantes obras hidráulicas, grandes rebaños de ganado y una importante producción textil. En metalurgia, heredaron las antiguas tradiciones hititas y mitannias, siendo exportados sus trabajos a Grecia, Frigia y Etruria. Ver, Reyes de Urartu.

