Herda

En la mitología germánica, divinidad cuyo culto recuerda el de Cibeles y de Ceres. Su estatua, custodiada en el bosque, era llevada en procesión por sus sacerdotes sobre un carro tirado por jovenzuelos en medio de un pueblo exultante. Parece que era la propia diosa que indicaba con un signo de la cabeza su voluntad de que se la retirase del bosque y se la llevase ante la multitud. En su honor se celebraban ritos acompañados en algunas ocasiones de sacrificios humanos.
 
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