Decreto de Canopo

Promulgado por Ptolomeo III, implantaba de uso obligatono en todo Egipto el calendario solar. El calendario solar, invención egipcia de época predinástica basado en el año de 365 días, era netamente superior a los multiples calendarios griegos contemporáneos y por esta razón Ptolomeo lII lo impuso a todos sus súbditos, fuese cual fuese su nacionalidad de origen. Pero al mismo tiempo este calendario precisaba de una corrección, que era la introducción de los años bisiestos, es decir, la introducción de un día cada 4 años, que evitase el gradual alejamiento del calendario oficial egipcio respecto del año solar real, desplazamiento que había dado origen a los ciclos sotíacos. El cálculo de la corrección necesaria para evitar el desplazamiento del año oficial ya había sido realizado por los sacerdotes egipcios, quienes sin embargo no lo habían llevado jamás a la práctica por puro tradicionalismo. Sería, pues, la voluntad real de Ptolomeo III la que intentaría zanjar la cuestión mediante la aplicación de la solución más racional. Que ello fue así lo demuestra el hecho de que el Decreto de Canopo fue uno de los primeros decretos trilingües promulgados por los Lágidas, llamados así porque eran promulgados en jeroglíficos, en demótico y en griego, y lo demuestra además que el texto del decreto fue redactado originariamente en griego y ulteriormente traducido en jeroglificos y en demótico, es decir, vertido al egipcio. A pesar del Decreto de Canopo, la reforma del calendario egipcio no llegó a aplicarse. La decadencia de la Dinastía Lágida impidió llevarlo a la práctica en su momento, y la reforma de Ptolomeo III quedó en el olvido hasta que, dos ss. más tarde, otro brillante estadista, Julio César, se encargaría de promoverla definitivamente y no sólo en Egipto sino en todo el orbe romano.
 
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