Alabastrón

(pl. alabastra o alabastrones). Tipo de cerámica usado en la antigüedad para contener aceite, especialmente aceites perfumados o para masajes. Su origen se remonta alrededor del siglo XI a.C., al antiguo Egipto, siendo recipientes de alabastro, de donde deriva su nombre. Posteriormente, se difundió a través de la antigua Grecia a otras partes del mundo clásico. No necesariamente eran de alabastro. La mayoría de los alabastrones son de forma cilíndrica, altos, esbeltos, sin asas, cuello estrecho y anchos bordes que servían para extender el ungüento sobre la piel. Aunque sin asas, algunos tipos tienen unas protuberancias en forma de oreja en las que se practicaban unos agujeros. A través de estos se introducían cordeles para su transporte. Su cuerpo es estrecho y alargado, similar a la forma del ánfora, y parecido a otros dos tipos de vasijas de esa época: lecito y aríbalo. Su cuello es alargado y estrecho para dejar escapar solo una reducida cantidad de líquido, gota a gota. En la embocadura del alabastrón, el labio es ancho y plano para permitir la aplicación del aceite o ungüento sobre la piel. Su fabricación generalmente era en terracota (cerámica), aunque se han descubierto ejemplares de pasta de vidrio o de alabastro en las costas del mar Mediterráneo. Como los vasos de esta época, las decoraciones eran muy ricas y finamente pintadas. El diseño del primer alabastrón egipcio se inspiró en las palmeras, con forma de columnas. Más tarde se fabricaron en vidrio, con diversos motivos decorativos, tales como vieiras, guirnaldas, motivos abstractos o anillos en zigzag. Alrededor del siglo VII a.C., el alabastrón se difundió en Grecia y llegó a ser un elemento importante de la cerámica griega. Existieron tres tipos distintos de alabastrón: uno corintio de forma bulbosa, de un tamaño de 8 a 10 cm, un diseño popular en toda Grecia; una versión larga y puntiaguda comunmente en la cerámica de Grecia oriental y Etruria; un tercero era ático, de unos 10 a 20 cm, con una base redondeada y salientes en formas de orejas para asirlos. La decoración, finamente ejecutada, representaba a menudo escenas típicas de la época. Al cabo de unos cien años de su extensión por Grecia, los artesanos produjeron alabastrones de plata con decoración muy elaborada, largos y estrechos, de un tamaño de 12 a 16 cm. Generalmente, la decoración introducida dividía el cuerpo en cuatro zonas horizontales mediante franjas ornamentales. Los alabastrones también se fabricaron en otros lugares del mundo antiguo, como en Asiria, Siria y Canaán, presumiblemente inspirados en los exportados de Grecia o de Egipto.
 
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