Aríbalo

Vaso griego de origen corintio, de base ancha y cuello estrecho, por lo que se ha comparado con una bolsa cerrada. Figura entre los utensilios de baño por haber servido para conservar el aceite perfumado destinado al cuidado del cuerpo. Los aríbalos son muy frecuentemente utilizados como depósitos de aceite para los atletas. En las colecciones de vasos de barro pintados abunda el aríbalo. Es siempre un frasco pequeño de pocos centímetros (de 6 a 10). Los más bonitos son los de estilo corintio (siglo VI a.C.) en forma de ampolla, esto es, esférico sin pie, achatado o de pera (en este caso suele llamarse bombilios) y con reborde ancho y redondo en la boca. Cuello muy corto y asa ligera. Están decorados con figuras de animales o de guerreros. La aparición del aríbalo parece situarse dos siglos después de la del enócoe, del que toma la forma, es decir, en el estilo del período protocorintio, alrededor del 700 a.C.. Los primeros ejemplares conocidos tienen forma esférica y su decoración ocre beige, a menudo bastante simplista en relación con otras cerámicas, permite atribuirlos a la ciudad de Corinto. Este género de cerámica se propagó enseguida y perduró hasta el período helenístico. Su estilo evolucionó ganando así una base plana, una forma más esbelta y a veces una segunda asa. La pintura del aríbalo pasó también de la época arcaica a la helenística de las figuras negras a las rojas. El aríbalo es a menudo confundido con vasos como el lecito o el alabastrón. De tamaño a menudo comprendido entre 6 y 20 cm, el aríbalo tiene forma de bolsa con una base ancha. Como todos los recipientes deaceite tiene un cuello bastante largo que termina con labios ensanchados. Una fina asa vertical está fijada entre los labios y la panza. Se puede pensar razonablemente que dichos vasos podían estar atados por una cuerda a la cintura de su propietario. Los usos de estos vasos son conocidos por un texto de Polux y por diversas pinturas encontradas en otros vasos contemporáneos. Su uso principal era el transporte de aceites, quizá perfumados, por los atletas para untarse la piel. Podía servir de recipiente de aceite destinado a las ceremonias o a algunos ritos funerarios, aunque parece que en este caso se impuso el lecito. Ver, Recipientes.
 
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