Celtibéricas
Tribus. La región denominada Celtiberia englobaba el territorio de las tribus de Belos, Titos y Lusones (Celtiberia Citerior) y Pelendones y Arévacos (Celtiberia Ulterior), sin que por el momento se conozcan los límites precisos entre ambas divisiones, ni las fluctuaciones que pudieron sufrir a lo largo de su historia. Si se sabe, por ejemplo, que, en un momento determinado, los Arévacos, más poderosos económicamente, empujaron a los Pelendones hacia el norte, reduciendo su territorio. En el comienzo de la Segunda Edad del Hierro estas sociedades, de carácter eminentemente tribal, estaban articuladas en grupos menores de población, cuyos miembros se regirían por relaciones de parentesco; son las Gentilidades o institución suprafamiliar característica del área celta y celtibérica, y que correspondía a una categoría de menor entidad que la tribu, que une a grupos familiares amplios, descendientes de un antepasado común. En un principio cada gentilidad estaba vinculada a un poblado o comarca. Esta sociedad evolucionó hacia formas más complejas en las que las ciudades tomarán un lugar preeminente en la articulación del territorio, llegando a constituirse en centros capitales que ordenaban política y económicamente una serie de asentamientos menores a su alrededor, lo que significa ya una organización de nivel más complejo que el tribal. Este proceso ya iniciado, se aceleró con la conquista romana, al obligar a las poblaciones destruidas o amenazadas a concentrarse para su defensa.

