Caminos
El camino (vía) ha quedado unido al recuerdo de la civilización romana. Es verdad que la red de caminos del Imperio romano fue a la vez uno de los medios de la defensa y de la pacificación, así como también el símbolo de la unidad romana. Durante largo tiempo, sin duda hasta finales del siglo IV a.C., los caminos fueron simples pistas irradiando en torno a Roma y uniéndola a las ciudades del Lacio. A partir de comienzos del siglo III a.C. las carreteras que se construyeron comenzaron a ser establecidas de acuerdo con un plan calculado; llevaron el nombre de un magistrado (la primera es la Vía Apia, o camino de Appio, el censor del 312 a.C.: va de Roma a Capua) y siguieron de cerca a la conquista o fueron testimonio de una tentativa de colonización sistemática. Hubo así la Vía Clodia, hacia Etruria; la Vía Aurelia, hacia Liguria; la Vía Cassia a Ariminum (Rímini), construida en el 212 a.C.; la Via Aemilia, construida el 187 a.C. y siguientes, de Rimini a Plasencia, y que es aún la arteria vital de la llanura del Po. Estas vías, por su importancia estratégica, no podían quedar como simples pistas. Los romanos se preocuparon de darles una solidez suficiente, basándolas en una calzada de grava afirmada sobre un lecho de mortero. El enlosado que a veces recubría la calzada no era común a todas. Se encuentra sobre todo en la proximidad de las poblaciones, en los lugares de mucho tránsito. Con el Imperio, la red de carreteras se desarrolló bajo la vigilancia del emperador, que nombraba para ello "encargados de los caminos" o, según las épocas, "procuradores", de rango ecuestre. Es imposible indicar aquí las principales rutas imperiales. Valga como ejemplo de su magnitud saber que en las provincias unían entre ellas las grandes poblaciones y corrían a lo largo de las fronteras, rodeando a veces las zonas de inseguridad, como en África. En la Galia, por ejemplo, la ruta que venía de Italia (prolongación de la Vía Aurelia) seguía la costa de Provenza, después remontaba el valle del Ródano hasta Lyon, capital federal de las Galias, hacia la cual convergían los caminos procedentes del limes renano (por Colonia, Tréveris, Langres, Châlon-sur-Saône), de la región de Boulogne-sur-Mer (por Amiens y Sens), del valle del Sena (por Lutecia y Lillebonne), de la Bretaña (por Nantes y el valle del Loira), de la Aquitania (por Agen y Cahors). Esta red "en estrella" revela el carácter centralizador de la administración romana. En Hispania era importante la Vía Herculea, que costeando el Mediterráneo iba desde Gades a Roma. Los romanos construían tres tipos de caminos estratégicos (viae): los llamados stratis lapidibus o enlosados, los injecta glarea o afirmados y los sencillamente aplanados o terrenea. Siculus Flacus, surveyor romano (mensor) del siglo I, clasifica las calzadas en:
)o()o( Las viae publicae )o(
Las principales vías del Imperio, son llamadas viae praetoriae, viae militares o viae consulares. Era el Estado quien se hacía cargo de su construcción, pero las ciudades y los propietarios de las zonas atravesadas por estas vías, debían de garantizar su mantenimiento. El promedio constatado del ancho de las viae publicae era de 6 a 12 m.
)o()o( Las viae vicinales )o(
Partían de las vías públicas y permitían unir entre ellas varios vicus en la misma región. Eran la mayoría de las vías de la red. La anchura media de una viae vicinalis era de alrededor de 4 m.
)o()o( Las viae privataes )o(
Unían las principales propiedades, las villae, con las viae vicinales y publicae. Eran privadas, reservadas para uso exclusivo del propietario, que la financiaba en su totalidad. La anchura media de una viae privata era de 2,50 a 4 m.

