Carta Real
Los reyes helenísticos debían hacer conocer sus órdenes y responder a las demandas de las ciudades, para lo que utilizaban la forma de carta, que, en un principio, el rey redactaba personalmente, desarrollándose poco a poco la cancillería, que entre los seléucidas estaba dirigida por un opistolographos (Gran Canciller). Existían dos tipos de cartas; la propiamente dicha o epistole y la ordenanza o prostagma. Cuando una ciudad recibía una carta real la hacía grabar en piedra para asegurar la publicidad de las decisiones reales, así como para mostrar su respeto hacia los soberanos y para conservar el testimonio de los privilegios o las donaciones que le eran otorgadas. Cuando un rey seléucida adoptaba una decisión válida para toda la extensión de su reino, enviaba una carta a todos los gobernadores de satrapía, que transmitían una copia a todos los responsables locales. La mayoría de las ordenanzas conocidas, muy variadas tanto en el fondo como en la forma, proviene de los lágidas, frecuentemente cartas sobre papiro. Siempre eran expresión de la voluntad expresa del rey y comenzaban por la fórmuía basileos prostaxantos.

