Clodio Pulcher
Publio (Publius Clodius Pulcher) (ca.92-52 a.C.). Fue el más joven de los tres hijos varones de Claudio Pulcher, Apio, el cónsul del 79. Antes de que César partiera para la Galia, los "triunviros" consideraron necesario asegurarse de un eventual contragolpe senatorial, que pudiera poner en peligro la reciente legislación; para ello utilizaron los servicios de este radical tribuno de la plebe. Publius Claudius Pulcher pertenecía a la gens patricia Claudia o Clodia y fue el nombre originario de este aristócrata. Acusado por Cicerón a causa de sus malas costumbres, trató de vengarse de él. A finales del año 62 Clodio protagonizó un escándalo al asistir a los ritos de la Bona Dea, que se celebraban en casa de César y a los que no estaba permitida la entrada a los hombres; pero Clodio, en connivencia con Pompeya, la mujer de César, conseguiría infiltrarse en el grupo, aunque más tarde sería descubierto. En mayo del 61, tras haber sido denunciado por Aurelia, la madre de César, Clodio fue procesado. A consecuencia de ello, César se divorció de su mujer Pompeya. Cicerón prestó declaración contra Clodio, ganándose su odio eterno. De todas formas, Clodio fue absuelto por un jurado corrupto al que Craso, Marco Licinio había sobornado. En algún momento se casó con la rica heredera Fulvia, con la que tuvo una hija, Claudia, más tarde prometida en matrimonio con Octavio. Antes del 59 decidió cambiar su gentilicio "Claudius" por la forma plebeya "Clodius" e incorporarse entre los plebeyos para optar al tribunado, a pesar de haber desempeñado ya un tribunado militar en la Galia en 64 y la cuestura en Sicilia en 62-61. A pesar de la oposición, fue oficialmente adoptado en la plebe en una ceremonia presidida por César, el Pontifex Maximus. Esto permitió a Clodio ser elegido tribuno al año siguiente y embarcarse en un programa legislativo de inclinación popular. El tribunado de Clodio en el 58 se abre con una acusación contra Cicerón por haber permitido, contra una disposición de César, la ejecución sin juicio previo de los "catilinarios". Como consecuencia, el orador fue desterrado a Tesalónica y sus bienes confiscados, aunque sería reclamado en septiembre del año siguiente bajo el tribunado de Tito Annio Milón, acérrimo enemigo de Clodio. El hecho en sí carece de importancia histórica, pero pone de manifiesto la inestabilidad política de estos años turbulentos. Como tribuno de la plebe puso en práctica una serie de medidas que le convirtieron en protagonista de la vida política hasta su muerte el 18 de enero del 52. De estas medidas destacan las referidas a distribuciones gratuitas de grano a los ciudadanos romanos con una periodicidad mensual, lo que significaba una considerable pérdida de ingresos para el Estado, legalizar los gremios de artesanos y revocar la ley Elia-Fufia, que impedía las reuniones de la Asamblea popular. Sobornó al cónsul Gabinio con la provincia de Siria para que se abstuviera de vetar el destierro de Cicerón. Del mismo modo sobornó a Pisón con Macedonia. Clodio había enviado también a Catón, Gayo Porcio, amigo de Cicerón, a Chipre para organizar su anexión. Actuó hostilmente contra Pompeyo amenazando con asesinarle y permitiendo que el hijo del rey armenio Tigranes II escapara. Saqueó las propiedades de Cicerón y destrozó su casa en Roma. En el 57, Cicerón regresó del exilio con el apoyo de Pompeyo, a pesar de los esfuerzos de Clodio para impedirlo. Clodio fue edil en el 56, pero sus poderes subversivos se vieron disminuidos por la conferencia de Lucca y la renovación del triunvirato. Pero la de mayor repercusión política fue ordenar la apertura de los collegia que habían sido clausurados en el año 64 como fuente de disturbios políticos. Sin embargo, a estas corporaciones estaba adscrita la mayor parte de la plebe urbana, pero, como se demostraría después, incluían también a muchos libertos y esclavos, a los que Clodio no dudó en armar a fin de lograr sus propósitos. Estas bandas armadas urbanas (operae) sembraron el terror en la ciudad durante algunos años, configurándose así un tipo de violencia característica, apoyada en las distintas instituciones del Estado. Por su parte la nobilitas contrarrestó las acciones de las operae de Clodio organizando grupos armados paralelos, en especial de gladiadores, capaces de frenar e incluso minimizar los abusos de sus adversarios. A comienzos del año 52, no había en Roma ni cónsules ni pretores, mientras las bandas, que apoyaban a los diferentes candidatos, en continuos encuentros callejeros, sumían a la ciudad en una atmósfera de terror y violencia. Se presentó a las elecciones a la pretura, pero estas se pospusieron por los disturbios. Fue asesinado en una refriega en Bovillae entre sus seguidores y los de Milón el 18 de enero del 52, antes de que se celebraran las elecciones. Clodio fue muerto por la banda de Tito Annio Milón, un partidario sin escrúpulos de la causa optimate. Sus partidarios en Roma incineraron su cadáver en la sede del Senado, que quedó destruida. Fue un demagogo y un oportunista, y no hizo alianzas duraderas con ninguno de los grandes hombres de su época. Ver, Milón, Lex de provocatione, Leges Clodiae.

