Cursus honorum

"carrera de los honores", es decir, sucesión de las magistraturas romanas. Las condiciones para hacer carrera en política, "el cursus honorum", variaron mucho del período republicano al imperial. Pero dos cosas fueron imprescindibles siempre: ser aristócrata y tener mucho dinero. En el último período de la República (ss. II y I a.C.), y como consecuencia de la lucha política que enfrentaba a las diversas facciones en que estaba dividida la nobilitas, un decreto del año 180 a.C., la lex Villia Annalis, fijó el orden en que debía cumplirse el acceso a las magistraturas y cargos públicos. El desempeño de una magistratura, privilegio exclusivo de la aristocracia senatorial, era entendido en Roma más como portador y exponente del poder del Estado que como un servicio al mismo. Las magistraturas eran designadas como un honor y, por lo tanto, no estaban remuneradas. Tras diez años de permanencia en el ejército como tribuno al mando de una legión, se abría el camino a las magistraturas menores: las de cuestor (administrador del tesoro público y responsable del archivo del Estado), edil (una especie de alcalde responsable, sobre todo, del orden público y del abastecimiento) o tribuno de la plebe (defensor del pueblo).Tras su cumplimiento, se permitía por fin el acceso a las magistraturas mayores, que eran las de pretor (gobernador), censor y cónsul (jefe del ejército y del Estado). A fin de equilibrar la contienda política y evitar un poder excesivo, se prohibió acumular más de una magistratura, repetir varios años consecutivos en la misma o pasar de una a otra sin mediar un periodo mínimo de dos años. También existían unos límites mínimos de edad, que se establecían en treinta años cumplidos para el cargo de cuestor, cuarenta para el de pretor y cuarenta y tres para el de cónsul. No obstante, todas estas reglas acabaron por dejar de cumplirse a causa de varias circunstancias excepcionales impuestas por las guerras exteriores o por unos enfrentamientos políticos cada vez más acusados que dividían a la clase gobernante romana y que terminaron precipitando a la República a la guerra civil. Así, cuando Octavio tomó el poder tras derrotar a sus adversarios, fue acaparando una tras otra las diversas magistraturas y dignidades, algunas incluso con carácter vitalicio, en abierta contradicción con lo que había sido el espíritu republicano del cursus honorum. En la época imperial, las asambleas o comicios dejan de cumplir con el que era su cometido: elegir a los magistrados. Estos son ahora designados por el emperador o, en ciertos casos, por el Senado. La jerarquía más habitual es la integrada por los cargos de cuestor, pretor y cónsul, pues el emperador asumía las prerrogativas del censor. Durante el Imperio, a las magistraturas de origen republicano vienen a sumarse las magistraturas municipales, propias de la administración de las ciudades en las provincias. Las ejercen los miembros del orden de los decuriones, que integran la nobleza de las provincias y que con el tiempo pudieron llegar a acceder al Senado y al trono imperial. Los cargos que ostentaban un mayor peso en este cursus honorum municipal eran los de edil y dumviro. Orden en el cual se pueden obtener las magistraturas: )o()o()o( 1. Durante la República no había ninguna regla, pero en el 108 a.C. la Lex Villia Annalis reglamenta la sucesión en que se pueden obtener las magistraturas y la edad; cuestura-edilidad curul-pretura-consulado (la más alta). A la cuestura precedían las cargos del vigintivirato y el tribunado militar. )o()o()o( 2. En el Imperio se diferencian dos carreras: la senatorial y la equestre; )o( a) Cursus honorum senatorial: reservada al Ordo Senatorial: vigintivirato o tribunado militar (17 años)-cuestura (25 años)-tribunado o edilidad (27 años)-pretura (30 años)-Consulado (32 años). )o( b) Cursus honorum ecuestre: creación de Augusto. Comienza por funciones militares y hacia los 27 años se inicia la carrera propiamente dicha, que comprende dos grandes grados: 1.- Los Procuradores. )o( 2.- Los Prefectos (el más elevado era el prefecto del Pretorio). )o( Había también cargos sacerdotales de orden ecuestre (lupercos, harúspices). )o( Las diferentes funciones, a partir de Adriano, irán precedidas de nombres honoríficos, rigurosamente jerarquizadas; egregii, perfectissimi, eminentissimi. )o( Ver, Adlectio, Magistrados, Magistraturas.
 
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