Lectica

Especie de silla de manos prolongada y cerrada con ventanas y portezuela "a manera de caja de coche", en que se transportaba a una o dos personas. Constaba de dos varas que se colocaban sobre dos caballerías situadas una delante y otra detrás o bien eran agarradas por porteadores que la sostenían a pulso. La litera se utilizaba para el transporte de personas por vías y caminos, en especial, los montañosos. También se denominaba así el transporte de forma alargada en el que se podía ir tendido. En la Antigua Roma, la lectica o litera era un medio de transporte habitual, tanto urbano como interurbano, para aquellas personas que se lo podían permitir. Para el transporte urbano se usaban normalmente literas con ocho porteadores, en las que la persona o personas (normalmente hasta dos) que eran transportadas yacían sobre un colchón duro y disponían de unas almohadas. Existía también un servicio público de literas que contaba incluso con lugares para tomarlas, paradas (castra lecticariorum). Las personas menos pudientes se hacían transportar en silla de manos (sella) portada por dos personas. Para el transporte interurbano se usaban literas de viaje (basterna), portadas por dos mulos. El uso de estos vehículos en la ciudad de Roma llegó a ser un problema en numerosas ocasiones, lo que hizo que fuera regulado. Julio César limitó su uso, aunque la normativa no logró imponerse. Siglos después, Domiciano prohibió su uso a las prostitutas, si bien tampoco se logró que la norma se cumpliera. Ver, Carruajes.
 
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