Aca Larentia
o Aca Laurentia o Aca Laurencia o Aca Larencia o Aca Larentina. Es el nombre de una divinidad, conocida por la tradición, que la reduce al papel de un personaje legendario. Según la leyenda más corriente (Macrobio, Plutarco, etc.), Aca Larentia fue una cortesana que vivió en Roma en tiempos de Rómulo o de Anco Marcio. Un guardián del templo de Hércules, en un momento de ocio, tuvo la audacia de desafiar al dios a jugar una partida de dados, ofreciéndole que si perdía le serviría una comida espléndida y le entregaría la joven más hermosa de la comarca. Hércules gana; el guardián cumple su palabra y encierra a Aca Larentia en el templo. Hércules, al dejarla, le aconsejó, como recompensa, que se pusiera al servicio del primer hombre que encontrase. Este fue un rico toscano llamado Tarrucio ó Carucio, quien al morir le dejó su fortuna, que Aca Larentia legó al pueblo romano a su fallecimiento. Es evidente que esta versión de la leyenda ha sido ideada para conferír títulos jurídicos a la posesión de territorios reivindicados por Roma. Fue enterrada en el Velabrum, y en su honor se estableció el sacrificio de la Larentinalia, que se celebraba anualmente. Según esta leyenda, Rómulo, fue su legatario y fundador de su culto, y según otra tradición era la mujer del pastor Fáustulo, que amamantó y crió á Rómulo y a Remo. Tenía doce hijos, en unión de los cuales ofrecía sacrificios todos los años a los dioses para obtener la fertilidad de los campos; muerto uno de ellos le reemplaza Rómulo, quien con sus hermanos de adopción fundó el colegio de los arvales. Aca Larentia es la madre de los lares (akka, en sánscrito, madre), personificación de la tierra fecunda, depositaria de las semillas de los muertos y de la vida que brota de su seno; en su origen probablemente era igual a Tellus, Ops, Céres ó Dea dia, pero después personificó la tierra romana especialmente, de cuyo concepto arrancan las tradiciones que la presentan como bienhechora del pueblo romano, madre de los arvales (Fratres Arvales) y esposa del etrusco Tarrucio, es decir, poseedor de la tierra. Lo que se dice de sus amores con Hércules, se cuenta igualmente de Flora (Plutarco) y de una mujer llamada Faula o Favola, que parece ser la misma Fauna, diosas que, a su vez, simbolizan la fecundidad. Su unión con Hércules, recuerda otras de diosas telúricas, con los dioses de la atmósfera y de la luz, y la costumbre de encerrar una mujer durante la noche en el santuario de un dios, figura entre las costumbres de varios cultos griegos y asiáticos (Ovidio, Diomedes, Dionisio). Aca Larentia, aparece como madre de los lares, héroes fundadores de Roma; es esposa de Fáustulo, llamado también Fauno, que los acoge y educa, bajo cuyo aspecto se confunde con Fauna o Lupercia, y es también la loba (lupa) que amamanta a los dos gemelos. El nombre de lupa se daba en Roma a las cortesanas, arrancando de esta circunstancia el mito de que Rómulo y Remo fueron criados por una loba. Ver, Accalias, Acca Fáustula, Acca-Tarruncia.
)o( NOTA.- No se debe confundir con Larenta, divinidad sabina.

