Accio Nevio
Augur del tiempo de Tarquino el antiguo. Queriendo este príncipe aumentar el número de las tribus, Accio se opuso suponiendo que Tarquino no podía hacerlo hasta después de la autorización de los augures. Resentido el rey de una respuesta tan inesperada intentó humillar al arrogante Accio diciéndole que adivinase si lo que pensaba él en aquel momento podía ejecutarse. "Es muy fácil", contestó el augur. "Pues bien, repuso Tarquino, yo pensaba que podrías partir una piedra dura con una navaja: el vuelo de las aves te habrá revelado sin duda que esto es factible". Inmediatamente Accio tomó una navaja y cortó la piedra. Todos los espectadores quedaron sorprendidos: se erigió por este suceso una estatua a Accio Nevio, y el arte de los augures adquirió desde entonces una gran reputación entre el pueblo romano.

