Cestros
o Cestrosphendone. El cestros fue un tipo de honda ideado por los griegos para disparar, en vez de los proyectiles habituales, unos dardos provistos de aletas. Tanto Polibio como Tito Livio dan constancia de su existencia, proporcionando incluso sus medidas. Dice Polibio "el llamado cestros fue una invención que se vio por primera vez en la guerra de Perseo. La forma del artilugio era como sigue: tenía dos palmos de largo y el soporte era de la misma longitud que el hierro que disparaba. Éste tenía ajustado un astil de madera de un palmo de largo, del grosor de un dedo: en medio del dardo había tres clavijas firmemente implantadas y que no sobresalían demasiado. Las correas del perigallo desde las cuales se disparaba el proyectil no medían lo mismo, y éste se insertaba en el arco de aquellas de modo que se soltara fácilmente. Así, cuando se volteaba el artilugio, mientras las dos cuerdas permanecían tensas el proyectil quedaba inmóvil, pero cuando, al efectuar la descarga, se soltaba un bramante, el tiro, expulsado por la cuerda, salía como la pella de plomo salta de la honda. El impacto era muy violento y, si daba en alguien, éste lo pasaba francamente mal". Tito Livio nos da otras medidas: dos palmos romanos para el hierro (unos 15 cm.) y el medio codo (22 cm) para el asta. El cestros estuvo en uso por griegos y macedonios durante mucho tiempo, siendo abandonado hacia los últimos años del siglo I a.C. y no hay constancia de que fuera usado por los romanos, si bien es posible que hicieran uso del mismo tropas auxiliares.

