Belo
o Bel. La más grande divinidad de babilonios y caldeos. Corresponde al Zeus griego y al Baal fenicio. Nada más magnífico que el templo que tenía en Babilonia y del que se ha dicho que era la misma torre de Babel (quizás un zigurat o pirámide escalonada). Se afanaron sucesivamente los reyes del país en adornarlo y enriquecerlo, de modo que contenía tesoros inmensos. Jerjes a su regreso de la desgraciada expedición de Grecia le despojó y demolió. En el lugar más elevado y más reverenciado del templo había una cama magnífica donde se acostaba una mujer de Babilonia que el sacerdote de Belo escogía todos los días como esposa del dios. Este Belo o Bel, era probablemente el sol o la naturaleza fecundada por los rayos de este astro bienhechor. Más adelante, el primer rey de asirios, que se decía hijo de Neptuno y de Libia, y al cual se le dio por honor el nombre de Belo, habiendo sido colocado después de su muerte en el número de los dioses por Nino, su hijo y su sucesor, fue confundido con esta poderosa divinidad. Según san Cirilo fue el mismo Belo quien se hizo construir templos, erigir altares y ofrecer sacrificios.

