Atenee

Campo de Sicilia, cuya historia nos cuenta Diodoro de Sicilia del modo siguiente: habiendo resuelto Atenea, Diana y Proserpina de mancomún mantener su virginidad, fueron trasladas a unas praderías donde pasaban el tiempo juntas. Añade que allí trabajaron con sus propias manos un velo de flores que presentaron a Júpiter, y que la amistad que se profesaban hacía tan agradable su residencia en la isla, que escogieron cada una un paraje para establecerse definitivamente. Minerva escogió su habitación cerca de Himero, y las ninfas deseando manifestarse agradecidas a esta diosa, hicieron salir de la tierra abundantes fuentes de agua caliente cuando Hércules llegó a Sicilia. Los sicilianos construyeron después en este mismo paraje una ciudad que consagraron a la diosa, en el mismo campo llamado Ateneo, o el campo de Minerva.
 
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