Geb

(griego, Keb). Es muy posible que en origen Geb fuera un dios ajeno a Heliópolis, originario de alguna ciudad cercana a este lugar que se fusionara a la Enéada cuando los teólogos heliopolitanos crean este sistema mitológico. Es el dios de la tierra. Su carácter ctónico pudo ser tomado de algún dios más antiguo al que se fusionó, ya que Geb aparentemente es un dios que en origen no estaba conectado con la tierra sino con el huevo cósmico, del que nació Ra lo que lleva a situarle como un dios creador (en los textos se le denomina "el Gran Cacareador", que por otra parte afianza el símbolo que lleva sobre la cabeza. Sus huellas podemos seguirlas desde la Dinastía III, momento en el que aparece incorporado al panteón, al menos iconográficamente. Como personificación de la tierra, él guarda y cuida todo lo que hay en ella, es decir, los animales y los seres humanos. Es artífice directo de los minerales las plantas y los movimientos sísmicos, producidos cuando se esfuerza por alcanzar a su inaccesible esposa. Sus huesos son visibles en el Valle del Nilo a través de las montañas. En la leyenda Heliopolitana Geb personifica a la tierra, unida al cielo en los comienzos, constituyendo ambos un principio fértil. Más tarde, es separado de su esposa Nut por orden de Ra, colocando a Shu en el medio para que la pareja no pudiera estar jamás unida. Por ello, fue necesario que el dios Thot, (que también amaba a la diosa) interviniera y retara a un juego de Senet al dios Ra (en otros textos con la luna) para ganar los cinco días epagómenos, en los que Geb y Nut podían unirse para dar vida a sus hijos Osiris, Isis Seth y Neftis (y dependiendo de la versión del mito, Horus). En este aspecto es representado como un hombre tumbado en el suelo con el pene erecto que hace esfuerzos por levantarse y tomar a su esposa Nut, la bóveda celeste. Geb y Nut constituyen la segunda pareja de la creación heliopolitana, Con ellos, el cosmos se ha ordenado y representan la vida de la naturaleza. Geb es el origen de la realeza por derecho divino ya que el rey es identificado con Horus y por lo tanto se interpreta que es hijo directo del dios. De este modo, encontramos textos en los que el monarca se hace llamar "heredero de Geb". En su aspecto funerario, Geb representa la caja del sarcófago, y su esposa Nut la tapa de éste. De igual modo, Geb es el suelo de la tumba y Nut el techo de ésta. Así el fallecido se integra en un microcosmos que simboliza la unión de ambas deidades antes de que fueran separados, formando parte de los mismos dioses. Geb aparece igualmente en el mito menfita, en este caso actúa como mediador en la lucha por el trono protagonizada por Horus y Seth. Como en muchas otras leyendas, donde el hijo momentáneamente se reveía contra su madre, Geb es el violador de Tefnut promovido por unos incontrolables celos. En la Enéada Heliopolitana es el hijo de Shu y Tefnut, esposo de Nut y padre de Osiris, Isis, Seth y Neftis. Su iconografía tiene apariencia humana que, a veces, se manifiesta con un ave acuática sobre su cabeza y el pene erecto. En otras ocasiones lleva la Corona Blanca, la Atef o la Doble Corona en Baja Época. Esporádicamente puede llevar la corona del Bajo Egipto. Tumbado en el suelo y a medio incorporar, aparece con el falo en erección e intentando alcanzar a su esposa Nut (la bóveda celeste). Puede encontrarse bajo el aspecto de un ave acuática (oca). Su origen nace en alguna ciudad no identificada próxima a Heliópolis. Venerado en Heliópolis, Tebas, Edfú, Kom Ombo. Ver, Gengen-Uer.
 
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