Demófila

o Hierófila o Gerófila o Amaltea. La séptima de las diez sibilas que cuenta Varrón. Era natural de Cumas, como Deífoba, con la cual se confunde muchas veces. De ella se refiere aquel famoso suceso de los libros sibilinos. Demófila llevó aTarquino el Soberbio nueve volúmenes, por los cuales le pidió trescientas piezas de oro. El rey la desechó con desprecio, por lo cual arrojó ella misma al fuego en su presencia tres de ellos, y pidió por los restantes el mismo precio. Desestimada otra vez, quemó otros tres y continuó pidiendo el mismo precio por los tres últimos, amenazando que los quemaría también en caso de no ser admitida su proposición. Tarquino, impresionado por de esta obstinación, envió a buscar los augures, quienes le dijeron que debía pagar el mismo precio por los tres que quedaban. Satisfecha la suma, la sibila encargó a Tarquino que guardase estos libros con cuidado, porque contenían oráculos que presagiaban los destinos de Roma. El rey los hizo poner en un cofre de piedra, que fue colocado en una bóveda del Capitolio. Confió su guarda a dos patricios, a quienes se dio el nombre de decenviros. El número de estos aumentóse sucesivamente hasta diez y quince, los que entonces se llamaron quindecenviros. No se podían leer estos libros sin una especial autorización del Senado, que tan sólo concedía en los grandes acontecimientos. Ver, Sibila.
 
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