Pinara
Las ruinas de Pinara no han sido nunca excavadas, a pesar de pertenecer a una de las más desarrolladas urbes de la antigua Licia. Su importancia fue comentada por Estrabón y Esteban de Bizancio. La ciudad existía ya en el siglo V a.C., y el historiador Menécrates atribuye su nacimiento a la llegada de un grupo de población excedentaria secesionada de Xanthos, que había sido dividida en tres núcleos debido a su alta densidad demográfica. Pinara era, junto a Xanthos, Tlos, Patata, Myra y Olympos, una de las grandes ciudades de Licia, y siguió siendo próspera hasta el siglo I a.C. cuando los piratas arrasaron la vecina Olympos y la ciudad fue abandonada. En tiempos romanos Pinara se recuperó en parte, sin alcanzar su pasado esplendor, hasta que los terremotos de 141 y 240 la destruyeron, al igual que las restantes ciudades licias. Los vestigios de la antigua Pinara se reparten en tres colinas que rodean dos valles elevados a gran altura sobre el nivel del mar. Sobre la colina oeste se levantaba una acrópolis a más de 700 m de desnivel. En la pared rocosa oriental de 300 m de alto, en un lugar de difícil acceso, se ven esculpidas centenares de tumbas de estilo licio, semejantes a las de Telmessos y Myra. Reproducen en piedra formas arquitectónicas de madera propias de edificios religiosos y civiles de los que no quedan otros restos. El teatro, embutido en una colina en la parte opuesta del valle, data del período helenístico pero fue reacondicionado por los romanos. Sólo la cávea se conserva bien, y su hemiciclo se integra perfectamente en el terreno natural circundante. Podía acoger entre 3.000 v 4.000 espectadores. Existen también en el fondo del valle trazas de un estadio, un odeón, un bouleuterion y varios templos. Ver, Cragus.

