Patara
o Pátara. Ciudad y puerto marítimo en Licia, al este de la desembocadura del Janto. En Patara, cuna (ca.300) de san Nicolás, obispo de Myra, las dunas de arena van trasladándose impulsadas por los vientos, hasta casi cubrir las ruinas de los edificios públicos romanos. En esta aislada y soñolienta playa de la costa suroeste licia, a la que sólo se puede llegar por una pista de tierra, se elevaba antaño una ciudad, famosa por su oráculo, próspera por ser el puerto principal de Licia, de la que apenas quedan restos dispersos escondidos entre las dunas, las marismas y la maleza. La ciudad existía ya en el siglo VI a.C., y su florecimiento se produjo gracias al prestigio de sus oráculos de Apolo, llamados Liciae, que funcionaban los seis meses de invierno, alternando con el oráculo de la isla egea de Delos, que ejercía los seis meses de verano. Patara fue uno de los centros de la confederación de ciudades-estado conocida congo Liga Licia. Sirvió de base naval a generales de Alejandro que se disputaron, a la muerte de éste, el efímero imperio macedonio: Antígono, Demetrio, Ptolomeo y Antíoco III. Tras su conquista por Brutus, fue anexionada junto con Xanthos al imperio romano. El Arco de Triunfo, a la entrada de la ciudad, fue construido hacia el 100 por Mettius Modestus, gobernador de la Licia romana, que hizo instalar su estatua y las de sus familiares sobre las seis ménsulas que sobresalen entre las arquerías. Cerca yacen algunas tumbas romanas, y un sarcófago de inconfundible estilo licio, con su forma de carena de barco invertida, colocada a modo de cubierta sobre la cámara sepulcral. El teatro, invadido por las dunas de arena, reventado por las raíces de los árboles, puede fecharse, para sus últimas fases constructivas, en el siglo II. El graderío se apoya sobre una boscosa colina salpicada de gruesas rocas. Hoy, junto a la actual Gelemish, provincia de Antalya, Turquía.
)o( MITOLOGÍA.- El nombre de Patara deriva de la fundación mítica de la ciudad por Pataros, hijo del dios Apolo y de una ninfa. Fue célebre también por la fábula de la Quimera.

