Mérope
También llamada Camiro, era una de las hijas de Harmótoe y del cretense Pandáreo, hijo de Merops, el cómplice de los robos del ladrón Tántalo. Cuando se descubrió que ambos eran los autores del hurto del mastín de oro que había custodiado a Zeus cuando era un niño y que estaba en el templo del dios en Dicte, Tántalo fue castigado a sufrir los tormentos del Tártaro y Pandáreo fue convertido en piedra o huyó a Sicilia con su mujer, muriendo allí en la miseria. Entonces las diosas Hera, Artemisa y Afrodita se hicieron cargo de sus dos hijas, Mérope y Cleotera, ablandando el corazón de Zeus para que no fueran castigadas. Pero éste, sospechando que tal solicitud con las huérfanas sólo podía deberse a que las diosas estuvieran implicadas en el robo del mastín, las entretuvo con argucias y ordenó a las harpías que se apoderaran de las muchachas, entregándolas después a las erinias para que expiaran con sus sufrimientos los pecados de su padre.

