Narsés
(ss. III-IV). Séptimo rey sasánida de Persia (293-303). Sucesor de Vahram II. A su subida al trono intentó restaurar el poderío de Persia, poniendo fin a las luchas dinásticas y recuperar los territorios cedidos a los romanos por Vahram II, tratando así de enlazar con la política de Sapor I (241-272) y de su antecesor Asdashir, de los que se proclamó hijo y nieto, respectivamente. La iniciativa de las hostilidades correspondió a Narsés, que invadió territorios de la Mesopotamia romana (297). Las tropas persas parece, en efecto, que eran muy numerosas, superando a las romanas, lo que determinó una primera derrota de Galerio en Osroene, entre Carras y Callinicum, con lo que la Mesopotamia romana cayó en su poder. Posteriormente, tras haber reforzado su ejército en el Danubio, venció a Narsés, que resultó herido y hubo de refugiarse en los lugares más apartados de su reino. Los persas evacuaron la Mesopotamia romana, que fue ocupada por el ejército mandado por Diocleciano. El botín fue enorme e incluía el harén, el tesoro del rey, así como numerosos miembros de la nobleza. Una representación del desfile triunfal se ha conservado en el arco de Galerio en Tesalónica. La magnitud de la derrota y el deseo de Narsés de recuperar su familia, hicieron fácil la firma por Diocleciano de un tratado de paz en Nísibis (297 ó 298), que, sin embargo, Galerio juzgó demasiado moderado. Le sucedió su hijo Hormisdas II.

