Kanytele

o Kanytelis. Ciudad de Cilicia, cuyas ruinas datan de las épocas helenística, romana y sobre todo bizantina, construida alrededor de una vasta depresión de 400 m de circunferencia y 60 m de profundidad, que cae en picado hasta una hondonada cuyo fondo no se ve por estar devorado por la selva. La leyenda cuenta que en las honduras de la fosa se criaban animales salvajes a los que se alimentaba con prisioneros lanzados desde lo alto. Esto, aunque no ha sido confirmado por excavaciones, dio a la localidad su sobrenombre: 'Ciudad de la Sangre'. En las paredes de la fosa se pueden divisar, suspendidas a media altura, tumbas rupestres con estatuas en relieve de jefes y personajes, hombres y mujeres, notables de la ciudad. En el borde superior de la gigantesca dolina todavía se sostiene en pie la iglesia Norte, uno de los muchos edificios bizantinos arruinados que jalonan el lugar. Las amplias losas de lo que pudo ser un ágora, y el aparejo ciclópeo poligonal de una torre, delatan que la ciudad existía ya en tiempos helenísticos. Pero la inmensa mayoría de los restos esparcidos por los campos son torres o templos funerarios romanos, y basílicas cristianas construidas a partir de Teodosio II (408-450). Un acueducto romano en la ruta de aproximación tiene algunos tramos excavados en la roca. Errando por las soledades de los campos circunvecinos nos toparemos con magníficos sepulcros decorados, tirados por tierra, y al arribar al pie de unos farallones rocosos, con otro complejo de tumbas rupestres pobladas de estatuas. Representan hombres y mujeres, de pie, o reclinados en un diván, en un estilo más bien tosco y esquematizado, pero que permite distinguir armas, túnicas y objetos. Probablemente estamos ante los mandatarios de la antigua ciudad. Hoy, en la provincia de Mersin, Turquía.
 
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