Inundación
Las inundaciones benéficas en Egipto, alcanzaban los 16 codos, a la altura de la ciudad de Heracleópolis. Además, la cifra 16, en Egipto estaba asociada a la idea de la alegría (deliciae, escribía más tarde Plinio el Viejo). Alegría, pues, por los años faustos. Nunca en la época faraónica, se representó la llegada de la inundación egipcia; sin embargo, en la época grecorromana, fue corriente: la imagen de un hombre barbudo acostado, rodeado de dieciséis putti, que representan los dieciséis codos. Ramsés II, ante el speos de Ibchek erigió un coloso que medía, de la planta de los pies hasta el límite de su corona blanca (la jedyet), exactamente dieciséis codos.

