Thugga
o Dougga. Colonia púnica, después municipio y colonia romana. Su nombre se ha conservado casi intacto, en las ruinas de Dugga. Esta ciudad es uno de los enclaves arqueológicos más importantes de Túnez. Se encuentra a poco más de 100 kilómetros al oeste de Túnez capital. Al pie del impresionante Atlas se levanta esta ciudad cuyo origen se remonta a la época púnica. La población original era en parte púnica y en parte libia. Se conserva una inscripción en las dos lenguas en un mausoleo del siglo III a.C.. Fue conquistada por el rey de Numidia, Massinisa. Anexionada por Roma el año 46 a.C., Thugga pasó a formar parte de la provincia romana de África. Más tarde fue convertida en municipio por Septimio Severo en el año 205, de quien podemos ver los restos de un enorme arco al sur del emplazamiento. Colonia en el 261. Su apogeo llegó en el siglo III albergando entre sus calles y casas a más de 5.000 habitantes. A lo largo del siglo VI, recuperó parte su antiguo esplendor de la mano de Bizancio siendo después reutilizado durante la ocupación árabe. El lugar es notable por su tamaño 70 Ha, la buena conservación de sus monumentos y la diversidad de las civilizaciones que la ocuparon, la púnica, la númida, la romana y la bizantina. Son muy numerosos los monumentos que se pueden ver en esta ciudad legendaria. Entre ellos cabe destacar el teatro, en algunos aspectos muy similar al que hoy se levanta en la ciudad de Mérida. Se levantó hacia el año 170 de nuestra era y tenía una capacidad para 3.500 personas. Es uno de los mejor conservados del África romana. Todavía hoy se representan obras clásicas, especialmente durante el Festival de Dougga. Seguido en importancia y espectacularidad, y no lejos del teatro si se camina hacia el oeste sobre la antigua calzada que antaño llevara a lo que hoy es la frontera con Argelia, se encuentra con el célebre Capitolio, fácil de distinguir por sus columnas acanaladas de 8 m de altura. Se levantó en el año 167 en memoria de Júpiter, Juno y Minerva. En el fondo del templo se levantaba una estatua colosal de Júpiter. En los accesos se sitúa la plaza de la Rosa de los Vientos. Cuando la ciudad estuvo en decadencia, se transformó en una ciudadela bizantina, que aprovechó una parte del templo que estaba ruinas. Además de estos edificios emblemáticos, también cuenta con decenas de edificios importantes como el foro, muy cerca de la plaza de la Rosa de los Vientos, las termas del siglo III, el antiguo burdel del Trifolium o los templos de Baal Saturno y de Juno Caelestis. El templo de Saturno es el heredero de Baal Hammón púnico y consorte de Tanit/Caelestis. Los restos, poco importantes al lado de los del Capitolio y del templo de Juno Caelestis, son particularmente interesantes por su ubicación, ya que las ruinas que se levantan sobre un promontorio con vistas sobre un feraz valle cerealista. El templo de Juno Caelestis, dedicado a la heredera de la Tanit púnica, destaca por la excelente conservación de su recinto sagrado témenos, delimitada por unas paredes que subsisten en gran parte a día de hoy. La forma del recinto de este templo del siglo III evocaría una media luna, símbolo de la divinidad. Otro de los sitios especiales de Dugga es su mausoleo líbico-bereber, singular en su tipología. Se trata de uno de los pocos ejemplos de arquitectura real númida; el otro ejemplo que se sitúa en Sabratha en la Libia actual. Es fácil de distinguir entre el resto de edificios al destacar su torre rematada por una estructura piramidal; se fecha en el siglo II a.C.. Tiene 21 m de altura y fue levantado por el arquitecto Abarish en honor del príncipe númida Atbán, hijo de Iepmatath y de Palu. Sobre la cara norte del primero de los tres pisos, una ventana cerrada por una baldosa se abre a la cámara funeraria. Las otras caras están decoradas por falsas ventanas. En el año 1.842, con el fin de expoliar la inscripción real que lo adornaba, el cónsul británico en Túnez, sir Thomas Read, daña muy gravemente el monumento que debe su estado actual a la restauración del arqueólogo francés, Luis Poinssot, que emprendió una reconstrucción a partir de los restos que cubrían el suelo. La inscripción bilingüe líbica y púnica se encuentra en el Museo Británico, esta lápida permitió descifrar los carácteres líbicos. Hoy, Dugga, cerca del Kef, gobernación de Béja, Túnez.

