Eritrea
o Erythrai o Erythrae o Eritras o Eritrés. Una de las doce ciudades de la Liga Jónica, en Jonia, situada a 22 km al noreste de Cesme, una pequeña península que penetra en la bahía de Eritrea, equidistante de las montañas Mimas y Corico, y directamente opuesta a la isla de Quíos. Había en la ciudad un templo de Heracles, que era adorado en la ciudad con el nombre de Idea Dáctila; se adoraba también a Heracles Ipocton en la región de Melios, probablemente Mimas. Otro templo estaba dedicado a Atenea Polias, diosa de madera que se representaba sentada. En su territorio se mencionan algunas ciudades: Tucídides nombra Pteleon y Sidusa; y Plinio el Viejo, Pteleon, Helos, y Dorium. También se sabe de una ciudad que se llamaba Embaton y otra que se llamaba Cibelia. Pomponio Mela nombra Corina, en la península, pero no se sabe si le correspondía. La ciudad de Parion, en la Propóntide, fue una colonia a menudo atribuida a Eritrea, pero que Estrabón asigna conjuntamente a Eritrea, Mileto y Paros. En la península, se producía un excelente vino. Se dice que fue fundada por los jonios bajo Knopos, hijo de Codro. Nunca una gran ciudad, envió sólo ocho barcos a la batalla naval de Lade. Los eritreos estuvieron durante un tiempo considerable sujetos a la supremacía de Atenas, pero hacia el final de la guerra del Peloponeso se libraron de su lealtad a esa ciudad. Después de la batalla de Cnidos, sin embargo, recibieron a Conón, y le rindieron honores en una inscripción, todavía existente. Su nombre derivaría de Eritros, hijo de Radamanto de Creta, que la fundó y fue poblada por cretenses, licios, carios y panfilios. En tiempos de Cleopos, hijo de Codro, reunió gente de todas las ciudades jónicas y las envió a vivir a Eritrea. Estrabón dice que fue Cnopos el fundador de la ciudad con el nombre de Knopoúpolis. Polieno explica que Cnopos se hizo el amo de la ciudad después de matar a sus habitantes. Cnopos fue muerto por Ortiges que usurpó el poder, ejerció una extravagante tiranía y fue finalmente asesinado. La historia primitiva es de hecho desconocida. Estrabón dice que recibió su nombre cuando fue poblada por gente de Eritrea de Beocia y que estaba en una península llamada de los teosios y eritreos; los teosios les sitúa al sur del istmo y al norte sitúa a Clazómenes, y entre ambas a los eritreos; el río Hipocremnos fue la frontera entre Eritrea y Clazómenes; al sur, la ciudad de Geres o Eres pertenecía a Teos. La península al oeste de la línea entre Geres y el río Hipocremnos era territorio de Eritrea; al noroeste de Geres estaba Coricos (Corycos) y un puerto llamado Eritras. Después de Coricos venía la pequeña isla de Halonesos, Argenion y el cabo de Eritrea, y la punta de Quíos. Al oeste estaba Argenion en una bahía en la parte opuesta de la cual estaba Eritrea enfrente de la isla de Quíos. Heródoto dice que los jonios hablaban cuatro dialectos y que el que se hablaba en Eritrea y el de Quíos era el mismo. A pesar de esto, se sabe de una guerra entre la ciudad y la isla en un período antiguo un poco al principio de los relatos históricos, probablemente la misma guerra que Anticledes menciona en su obra "Nosti". Durante la revuelta jónica en 499, los eritreos aportaron ocho barcos a la flota rebelde que fue derrotada en Mileto en 494. Durante la guerra del Peloponeso fue ciudad tributaria de Atenas, y se rebeló en 412. Al acabar la guerra pasó a Persia y permaneció en sus manos hasta la llegada de Alejandro Magno a Jonia. Después perteneció a Antígono I Monoftalmos y a Seleuco I Nicátor. Al final de la guerra entre Roma y el seléucida Antíoco III Megas, los romanos cedieron territorios a Quíos, Esmirna y Eritrea que habían estado en el bando romano. Eritrea fue el lugar de nacimiento de dos profetisas, una de las cuales, Sibila, es mencionada por Estrabón y vivía en los primeros tiempos de la ciudad; la otra, Atenais, vivió en la época de Alejandro Magno. Personaje famoso de la ciudad fue Heráclides de Eritrea, un médico de la escuela de Herófilo, contemporáneo de Estrabón. La ciudad existió durante todo el Imperio Romano. Se conservan las murallas con torres, aún son visibles cinco, bien conservadas. También hay un teatro en la pendiente, bastante grande, al norte de la ciudad y excavado en la roca, algunas calles, tumbas, acueductos, terrazas, templos. La acrópolis (85 m) está a unos 180 m de la costa. Quedan restos del puerto que estaba en la desembocadura del río. Tiene muchas ruinas de edificios bizantinos hacia el este. Hoy, Litri, Turquía.
)o( MITOLOGÍA.- La estatua de Heracles, trabajada al gusto egipcio, era llevada sobre una especie de balsa, venida decían de Tiro a Fenicia. Cuando los eritreos vieron venir esta estatua, todos quisieron tener el honor de traerla a la playa, y para ello se valieron de todas sus fuerzas. Un pescador de Eritrés, que había perdido la vista fue avisado en sueños que si las mujeres eritreas querían cortarse los cabellos y formar cuerdas con ellos, arrastrarían la balsa sin trabajo. Ninguna de las mujeres eritreas quiso hacer el sacrificio que les pedía el sueño; pero algunas mujeres tracias, que aunque nacidas libres, servían en Eritrés, sacrificaron su cabellera. Por este medio los eritreos tuvieron en su poder la estatua del dios. Para recompensar el celo de las tracias, mandaron que fuesen las únicas mujeres que tuviesen la libertad de entrar en el templo de Heracles. Los de esta ciudad, añade Pausanias, muestran aún hoy en día la cuerda de cabellos que conservan cuidadosamente. En cuanto al pescador, aseguran que recobró la vista y gozó de ella lo restante de su vida.

