Gerzeense

o Gerzense. Cultura eneolítica o predinástica egipcia, que recibe este nombre del yacimiento de Gerzeen (Nagada II). La tercera cultura predinástica del Alto Egipto, Naqada II, revela los rápidos avances que estaba experimentando la vida egipcia en todas sus expresiones, la cultura material, el arte y la tecnología. Los profundos avances que demuestran los restos arqueológicos hallados en el mismo con respecto a fases eneolíticas anteriores (Badariense y Amratiense), indican contactos con el exterior, principalmente con Asia Menor. Nuevamente, la cerámica nos revela muchos de los indicios de las transformaciones que estaban teniendo lugar. La cerámica de Naqada II es radicalmente diferente, tanto respecto a la de Naqada I como a la badariense. Es generalmente una vajilla pulida, ricamente decorada con escenas que representan animales, el río, el paisaje y un curioso motivo de tres, en ocasiones más, pequeñas colinas triangulares, un anticipo de lo que sería la forma geométrica más característica de los egipcios. Al parecer, la población de Naqada II mantuvo algún tipo de contacto, o quizá compartió un origen común, con la población del sur de Mesopotamia, en la lejana entrada al golfo Pérsico. Es muy destacable que, en esta época, Egipto y la región de Irán occidental que más tarde iba a ser conocida como Elam, compartiesen un número significativo de temas en el arte y en los motivos decorativos, algo que difícilmente puede ser una coincidencia. Elam, aunque fue culturalmente diferente porque tenía su propio lenguaje, formaba parte de la cultura uruk, que tenía sus orígenes en Mesopotamia meridional y que, en líneas generales, era contemporánea de la cultura de Naqada II en el Alto Egipto. Parece cierto que la influencia de una población procedente del sur de Mesopotamia, o que estuvo profundamente influenciada por esa cultura, contribuyó al desarrollo de la personalidad histórica de Egipto en tiempos del Predinástico Tardío. Cómo sucedió es algo todavía desconocido. Un indicio significativo es el hecho de que el lapislázuli fuera una piedra muy apreciada por los egipcios en el período inmediatamente anterior al que se identifica con la unificación, y en la antigüedad esa piedra procedía de un único yacimiento, Badakshan, en el norte de Pakistán. Las distancias que los comerciantes recorrían desde el yacimiento de esta piedra hasta su mercado final en el valle del Nilo eran considerables, pero la ruta discurría a través del suroeste de Irán, y puede ser que el contacto fuera establecido en esta ruta.
 
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