Gimnasiarca

o Gimnasiarco o Gymnasiarco. El título de gimnasiarca no designaba en Atenas al magistrado encargado del control de la efebía, sino a un rico ciudadano encargado, durante un año, de sufragar los gastos inherentes al buen funcionamiento de dicha institución. Este cargo oficial surge en Egipto en época ptolemaica. Su desempeño era costoso y formaba parte, por tanto, de las leiturgías, ya que entre sus gastos corrientes figuraban la construcción y el mantenimiento del edificio, la provisión de aceite para los atletas, de madera para calentar los baños, o la remuneración de los maestros que impartían allí sus enseñanzas. El gimnasiarco era también responsable de vigilar la disciplina y asistencia de los efebos. Tenía también a su cargo la organización de los concursos deportivos e intelectuales que allí tenían lugar.
 
Volver