Guerras sagradas
Guerras planteadas por iniciativa de la Anfictionía Délfica. La Primera Guerra Sagrada (ca. 595-586 a.C.) enfrentó a una coalición de fuerzas de Tesalia y Sición con Atenas por el control del santuario délfico de Crisa. Tras la guerra el sacerdocio se reformó y la Anfictionía reorganizada transfirió su centro de Antela a Delfos. En la Segunda Guerra Sagrada (ca. 449 a.C.) Esparta liberó a Delfos de su dominio por parte de Focis y, poco después, en una expedición diferente, Atenas restauró el control focidio, aunque Delfos recuperó su independencia poco después. La Tercera Guerra Sagrada (356-346 a.C.) fue un conflicto entre Tebas y Focis en el que lo que pretendían ambos era el control de Delfos. Tebas, que dominaba la Anfictionía Délfica, impuso una pesada multa a Focis por una ofensa leve. Filomelo ocupó Delfos usando los tesoros de los templos para pagar a su ejército formado por mercenarios, pero fue derrotado en Neón. Onomarco tuvo éxitos en contra de Beocia, pero Filipo II de Macedonia derrotó a los focios y fereos en la Batalla del Campo de las Amapolas (352). Onomarco se suicidó. Failo mantuvo a Filipo fuera de las Termópilas. Faleco tomó la iniciativa, pero la alianza fatal de Filipo y Tebas estaba formada. Hacia el año 347 los tesoros del templo se habían agotado, ambos lados estaban exhaustos y Filipo hizo saber que terminaría la guerra el año 346. Pese a los esfuerzos atenienses de mantenerlo alejado mediante la Paz de Filócrates, no tuvo oponentes: Faleco tuvo que hacer un tratado secreto. Filipo acabó con la Guerra Sagrada y, en realidad, selló el futuro de Grecia. La cuarta de estas guerras terminó en la batalla de Queronea, significando la definitiva intromisión de Filipo II de Macedonia en los estados griegos. Ver, Primera, Segunda, Tercera y Cuarta Guerra Sagrada.

