Escitas

Naturales de la Escitia, de origen iranio. Invadieron Asiria a finales del siglo VIII a.C., poco después de que lo hicieran los cimerios. Las fuentes clásicas griegas describen a los escitas como la población que, desde el siglo VII hasta el siglo III a.C., pobló el área comprendida entre el Don y el Mar Negro. Heródoto los definió como nómadas y subrayaba que vivían sin casas ni ciudades. Hubo otros pueblos nómadas de las estepas eurasiáticas conocidos en Grecia como los sármatas, los masagetas o los sacios; las fuentes iraníes citan a los sakas; las chinas, a los sai o a los youzhi; por último, los romanos hablaban de los sármatas. No obstante, la moderna investigación agrupa a todas estas poblaciones bajo la denominación común de escitas. Las investigaciones arqueológicas muestran la existencia una situación bastante compleja con ciertos elementos comunes desarrollada en una vasta área geográfica (desde Siberia oriental y desde Mongolia a Hungría), pero con distintos contextos histórico-culturales y con organizaciones político-económicas aún más difíciles de interpretar. En particular, el sistema social y económico propio de los pastores nómadas no es homogéneo y aparecen numerosas formas de asentamiento estable en lugares y momentos distintos por parte de los pueblos de las estepas, incluidos los escitas. El dinamismo y la complejidad de las poblaciones de las estepas euroasiáticas tiene su origen en la prehistoria y evoluciona a partir de las culturas neolíticas y eneolíticas centroasiáticas (Kelteminar) y europeas Yamnaia y Srednio Stog, con un proceso de diversificación cada vez más sólida a partir del Eneolítico. El entorno geográfico de las estepas herbosas o semidesérticas, así como el papel de la comunicación y de la movilidad en búsqueda de nuevas tierras son cada vez más importantes en la evolución de las poblaciones nómadas. Este mecanismo socioeconómico alcanza un crecimiento exponencial con el control de los medios de transporte, desde el caballo al carro. En particular, el uso del caballo, primero de tiro y, más tarde, de monta, es un factor propio del mundo socioeconómico e influye notablemente en la esfera simbólico-ritual con el sacrificio y la sepultura en las tumbas. Poseemos indicios de la domesticación del caballo en la Rusia meridional fijados entre el 3300 y el 2700 a.C.; ésta parece estar relacionada con la difusión, de oeste a este, de pueblos de índole europea. Más tarde, se extiende a Mongolia y a China a través de las poblaciones centroasiáticas y, sobre todo, con la cultura de Afanasievo. Dicha cultura constituye uno de los primeros signos de los cambios decisivos que sufrieron las estepas centroasiáticas con la difusión de la metalurgia del bronce, la explotación de los caballos para arrastrar carros de guerra y la consolidación de un tipo de economía que combina la crianza de animales con la agricultura. Las ruedas de los carros evolucionan de macizas a ruedas de radios, a principios del tercer milenio a.C. Los éxitos de esta evolución tecnológica son conocidos a través de los profundos cambios etnopolíticos de todo el Próximo Oriente. Una peculiaridad de las comunidades nómadas de las estepas es la construcción de túmulos funerarios conocidos como kurgan. La costumbre de sepultar a los difuntos en el interior de fosas excavadas en el suelo y construir, encima, un túmulo de tierra, se extiende durante el Eneolítico a Europa centroriental, a la vez que, en Asia, se convierte en una de las características distintivas de las sociedades nómadas. Las primeras hordas de pueblos de las estepas llegadas a las regiones europeas, estimadas entre el 3200 y el 2200 a.C., se atribuyen a pueblos definidos como "pueblos de los kurgan", por sus características sepulturas de túmulo. Los kurgan son obras imponentes, con un diámetro que oscila entre los treinta y los sesenta metros, y una altura entre los dos y los diez metros. Su edificación requirió un notable esfuerzo socioeconómico y presupone la existencia de una comunidad con diferencias sociales. El kurgan asume funciones simbólicas para los grupos que participan en su construcción, puesto que se convierte en un elemento de agrupación social a nivel familiar y tribal. Además, deviene un factor de control y de dominio del territorio, por estar relacionado con la fundación de genealogías. Sólo el contenido y el ritual de la sepultura cambian con el transcurso de los ss. y, gracias a los mismos, podemos seguir la evolución hasta los túmulos funerarios de los escitas, tal como los describe Heródoto en el siglo V a.C.. En la zona asiática, los hallazgos más significativos del momento inicial de estas realizaciones, se encuentran en las regiones al este de los Urales, alrededor de asentamientos datados en el siglo XVII-XVI a.C. Las excavaciones de Sintashta constituyen un ejemplo representativo. Aquí, las tumbas están construidas con grandes túmulos que cubren las fosas, excavadas en el suelo, de dimensiones bastante amplias y cerradas con techos vegetales. En el interior de las fosas sepulcrales se han hallado ejemplares de los carros más antiguos con ruedas de radios, de un metro de diámetro y diez radios cada una. Junto a la sepultura y encima de la misma, se han hallado esqueletos de caballos, además de numerosos restos de ofrendas rituales de comida con restos de cráneos equinos, bovinos y ovinos. Formaban el ajuar funerario vasijas de cerámica, armas y objetos ornamentales de bronce (hachas, brazaletes y anillos). También es particular el asentamiento de Sintashta, con grupos de casas semienterradas (60 x 95 ó 70 x 120 m), rodeados de construcciones defensivas. En las ruinas de Nvonikolkoie I y de Petrovka II se han descubierto varias fosas que muestran, en el material que contenían, una gran influencia de origen occidental. Hacia mediados det segundo milenio a.C., toda el área del Kazakistán, del sur de Siberia y de las regiones más meridionales (a lo largo de los ríos Syr Darya y Amu Darya) estaba habitada por poblaciones con un único nivel de desarrollo cultural. Estas poblaciones fueron definidas como "pueblos de las estepas de la edad del Bronce", conocidas con el término genérico de "cultura de Andronovo". La economía de estas poblaciones se basaba en la agricultura y la cría de animales, con predominio de bóvidos y un buen porcentaje de caballos y ganado ovino; también explotaban una parte de los valles fluviales, sobre todo las zonas semidesérticas o de estepa. La producción de objetos de bronce y de cerámica decorada con motivos grabados (geométricos en forma de triángulos, meandros y zigzag) era característica de los pueblos de las estepas y, en particular, de las manifestaciones de la cultura de Andronovo. Entre la producción metalúrgica cabe destacar las hachas, puntas de lanza, puñales, puntas de flecha, alfileres, pendientes y otros elementos ornamentales. Los datos arqueológicos nos muestran una continua evolución de formas y materiales hasta la Edad del Hierro (primer milenio a.C.), cuando se estabiliza el elemento del nomadismo ecuestre. Los factores que demuestran la relación entre los pueblos de las estepas de la Edad del Bronce con las comunidades de la Edad del Hierro, inclinadas al nomadismo, están plasmados en las producciones metalúrgicas, así como en las abundantes muestras de grafitos rupestres, la mayoría de ellos, sobre animales. Dichas representaciones nos permiten conocer cuáles fueron los orígenes del estilo denominado "animalístico", típico de las decoraciones de los objetos escitas. Entre la escasa información disponible sobre este período, destacan las manifestaciones de la cultura de Karasuk, enclavada en la Siberia meridional entre los ss. XIII y VIII a.C.. Ciertas afinidades en las técnicas de sepultura, en el tipo de armas, de los arreos de los caballos y, en particular, de la difusión de un estilo singular con ornamentos de tipo animalístico, ha obligado a incluir en el término "escita" las huellas de las culturas de las estepas euroasiáticas. A pesar de estas semejanzas, cada área parece distinguirse por características individuales que nos permiten aislar, con el nombre de cultura de Tasmolia, las tribus que vivían en el Kazakistán central; con el de cultura de Pazyrik, las tribus de las montañas de Altai; con el término de cultura de Tagar, las tribus de la llanura de Minusinsk, sin olvidar los grupos de la Mongolia septentrional o de la China septentrional (Ordos). El kurgan de Arzan ofrece la posibilidad de comprender mejor el estado del desarrollo del nomadismo ecuestre. Localizado en el oasis de Tuva (Siberia meridional), está datado en torno a los ss. VIII-VII a.C.. El túmulo tiene un diámetro de ciento veinte metros y está compuesto por una estructura de madera con troncos de alerce, que dividen el monumento en casi setenta estancias superpuestas y organizadas en forma de estrella. En el centro del túmulo se encontraba la cámara funeraria principal, de 8 m de lado (sus objetos preciosos ya habían desaparecido en la antigüedad). En ella aparecieron los restos de un hombre adulto y de una mujer joven en dos cajas de madera. Encima de la cámara principal, se construyó una segunda con muros de troncos de madera, donde habían sido depositados ocho hombres, también dentro de cajas de madera, y seis caballos. Se han descubierto numerosos fragmentos de oro, que formaban parte de los ornamentos de los arreos de los caballos o de los vestidos; elementos de turquesa, restos de piel, de cuero, de lana y de tejidos preciosos; además, se hallaron objetos de metal, como un cuchillo de bronce con la empuñadura decorada en forma de jabalí, así como un collar de bronce. Todos estos hallazgos indican que las sepulturas debían de poseer numerosos objetos preciosos. Junto a la cámara principal, los compartimentos que formaban el túmulo contenían otras sepulturas con los restos de quince personas adultas y ciento sesenta caballos. Uno de los habitáculos, presumiblemente no saqueado, contenía once caballos con arneses de placas de bronce y otros ornamentos de colmillo de jabalí. En él se han hallado los frenos de los caballos y tres elementos puntiagudos decorados enteramente con bronce que, junto a las puntas de flecha, son una de las características de los pueblos de las estepas extendidos desde Mongolia a Hungría. De otro habitáculo procede una placa de bronce que representa a una pantera, símbolo por excelencia del animal salvaje. La grandiosidad de la sepultura, así como el complejo ritual revelan la presencia de una sociedad que gira alrededor de un personaje central, probablemente con marcados caracteres militares, cuyo relevante papel se manifiesta en la posesión de caballos y en su utilización para fines militares. Se estima que en esta fase concluyó el proceso de desarrollo del nomadismo ecuestre. Se trata de una sociedad muy compleja que manifiesta una enorme expresividad a través del lenguaje figurativo del estilo animalístico. Ello no sólo se traduce en la representación casi exclusiva de animales salvajes en una dimensión natural, sino también en la investigación del dinamismo de los propíos animales hasta la realización de originales composiciones. Por lo tanto, se hace preciso hablar de motivos con conjunción zoomorfa (ensamblaje de partes de animales distintos), de posturas contorsionistas (el animal adopta posiciones antinaturales, como en el caso de la pantera de Arzan) o de postura al galope volando (las más comunes son las de ciervos con las patas replegadas bajo el abdomen o alargadas en su máxima extensión). Es muy frecuente representar a las figuras de perfil e incluso unir, en una misma figura, varios lados del mismo animal. No faltan escenas en las que el perfil se combina con vistas frontales. Estas características del arte de los pueblos de las estepas se repiten, de forma prácticamente invariada, en toda la extensión geogralica de estepa euroasiática. Poco posteriores o casi contemporáneos al kurgan de Arzan, son los restos de las llanuras de la Rusia meridional y de Ucrania, y del Kuban. En esta área se encuentran los famosos descubrimientos de Kostromskaia Stanitsa, de donde procede el ciervo de oro, un ornamento en forma de gran placa que quizás decoraba la parte central de un escudo de hierro, y de Kelermes, de donde proceden la célebre "akinakes", la corta espada escita con funda de oro y el hacha de parada de oro, ambas con motivos de animales. Más al oeste, más allá de Dniéper, se encuentra el también famoso yacimiento de Melgunov Litoi (Kirovograd), donde son evidentes las influencias orientales, con particulares referencias al repertorio del arte urarteo, de los motivos decorativos de los numerosos objetos de ajuar funerario descubiertos en un kurgan. En Ucrania se han localizado áreas con alta densidad de población a lo largo del valle del Dniéper y en las costas del Mar Negro. Esta región es muy fértil debido al chernozëm (tierra negra), especialmente adecuada para el cultivo de los cereales, así como para el pastoreo en los vastos territorios herbosos. Habida cuenta del elevado número de kurgan hallados y de los múltiples campamentos, algunos de ellos con una superficie de varias hectáreas, debía de existir una considerable densidad de población. Se estima que en los últimos decenios del siglo VI a.C. concluyó el cambio que vivía la sociedad escita, ahora caracterizada por un nomadismo más regular y por una aristocracia guerrera, que mantiene relaciones con los vecinos pueblos sedentarios de las estepas septentrionales y con las ciudades griegas del Mar Negro. En una primera fase, marcada por intercambios recíprocos, las relaciones con los griegos no condujeron a fusiones evidentes. Más tarde, en el curso del siglo IV a.C., los contactos se intensifican, animados por una cada vez mayor demanda de bienes, hasta alcanzar una verdadera simbiosis. La expresión de un poder jerárquico basado en la superioridad militar y que asume un carácter hereditario, se manifiesta sobre todo en el arte. La muestra de la fusión con los griegos consiste en una producción artística particular realizada por artesanos griegos para los escitas, basada en representaciones del mundo pastoril escita. El testimonio de Heródoto nos permite comprender mejor la sociedad escita del norte del Mar Negro y, a pesar de que la exégesis de las fuentes pueda ser contradictoria, resultan múltiples los aspectos confirmados por los datos derivados de las prospecciones arqueológicas. Volviendo a las regiones orientales, no se puede pasar por alto el descubrimiento de los túmulos de Pazvryk que, por encontrarse en medio de las nieves perpetuas de las altas montañas del Altai, han conservado prácticamente íntegros numerosos elementos de material perecedero. empezando por las sepulturas. Éstas, que conservan todos los objetos del ajuar, se remontan a los ss. IV-III a.C. y siguen las costumbres funerarias del kurgan con la inhumación de los difuntos y de varios caballos, con ricos arneses, dentro de fosas excavadas en el suelo y revestidas con troncos de madera. Los cuerpos de los hombres muestran restos de tatuajes pintados con motivos que reflejan el estilo animalístico. Los tatuajes en los brazos, que representan felinos, íbices o cerdos, son los que se hallan en mejor estado de conservación. A pesar de que las sepulturas fueran violadas poco después del enterramiento de los difuntos, permanecen intactos accesorios como las tapicerías, con alfombras y fieltros, las pieles, representaciones de grifones de madera, los frenos y los arreos de los caballos de madera y cuero. Hacia mediados del primer milenio a.C., los pueblos nómadas de la estepa desarrollaron una nueva serie de sistemas coherentes de decoración. designada con la expresión "ornamentos geométricos de sarmientos". Todos estos sistemas se formaron en el marco de intercambios culturales con los comercios de los pueblos sedentarios. A menudo, se trata simplemente de importaciones procedentes de los territorios de influencia bizantina o sogdiana. Los símbolos para los clanes o para los individuos adoptan ahora formas abstractas y son interpretados como marcas para el ganado (los tamga). Pero, quizá no sea una casualidad que el más noble de estos símbolos (relacionado con el clan que fundó el poderoso reino de los turcos, Kok) consistiera sencillamente en un íbice, más simple que en el período del estilo zoomorfo, aunque no carente de dinamismo y elegancia. Ver, Kurgan, Skythai.
 
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