Jade

Desde el punto de vista estrictamente mineralógico, con el término "jade" (yu, en chino) se indica dos minerales, la nefrita y la jadeíta. La nefrita forma parte de la serie de las actinolitas-remolitas de los anfibolitas cálcicas, mientras la jadeita es un piroxeno sódico. En China, el mineral más utilizado para la confección de objetos de jade, fue la nefrita. La elaboración de la jadeíta data del siglo XVII; cuando la piedra empezó a ser importada de Birmania. La nefrita también se denominaba zhen yu ("auténtico jade"), término honorífico con el que se la distinguía del resto de minerales afines, en virtud de sus propiedades intrínsecas, calidad y color, reveladas en los análisis minerológicos. La nefrita se caracteriza por su solidez, que hace de ella una de las piedras más duras de trabajar aún no se ha esclarecido por completo qué técnicas y utensilios utilizaban para realizar los refinadísimos objetos producidos por las culturas tardío-neolíticas. No ha habido en el mundo otra civilización que concediera al jade la importancia que tuvo en la China. Se utilizaba para la realización de objetos rituales en la tardía edad neolítica y en la del Bronce, también en los periodos históricos sucesivos al del jade siguió siendo un mineral apreciado no sólo por sus cualidades estéticas, sino también por las propiedades intrínsecas que se creía que poseía. Por ejemplo, los alquimistas de la época Han (206 a.C.-220 d.C.), consideraban que el jade tenía el poder de preservar de la degradación a los cuerpos, lo que explica la amplia utilización del jade en los ajuares funerarios de las sepulturas de dicho periodo. En la actualidad, los objetos de jade son uno de los talismanes personales más apreciados entre la población china.
 
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