Hidria
En Egipto, era un vaso horadado por todas partes, que representaba el dios del agua. Los sacerdotes lo llenaban de agua en ciertos días, lo adornaban con mucha magnificencia, y lo ponían enseguida sobre una especie de teatro público: entonces se prosternaban todos delante de este vaso, con las manos elevadas hacia el cielo, dice Vitrubio, y daban gracias a los dioses, de los bienes que les procura este elemento. El objeto de esta ceremonia era enseñar a los egipcios que el agua era el principio de todas las cosas, y que había dado movimiento a todo lo que tiene vida. Ver, Recipientes.

