Hostia

Término que viene de hostis "enemigo", porque en los primeros siglos se sacrificaban los cautivos a los dioses antes o después de la victoria. Había de dos tipos: unas en cuyas entrañas se buscaba el conocimiento de la voluntad de los dioses y otras a quienes tan sólo se quitaba la vida, y que por esta razón eran llamadas hostiae animales. Isidoro dice que la víctima servía para los grandes sacrificios, y la hostia para los menores; que la primera se tomaba del ganado mayor, y la segunda, de los ganados de lana. Añade que la hostia era propiamente la que el general sacrificaba antes del combate, y la víctima la que ofrecía después de la victoria: hostire, herir; víctima a victis hostibus. Los antiguos distinguían muchas especies de hostias. Hostiae purae eran los corderos y los cochinillos de diez días; "praecidaneae", las que se inmolaban la vigilia de las fiestas solemnes; "bidentes", hostias de dos años, las cuales a esta edad tienen dos dientes más altos que los demás; "injuges", que jamás habían sufrido el yugo; "eximiae", escogidas y puestas aparte como las más bellas y las más dignas de los dioses; "succedaneae", que se suceden las unas a las otras (cuando la primera no era favorable, o cuando en el acto de sacrificarla se había omitido alguna ceremonia esencial, se sacrificaba otra: si tampoco salía bien, se pasaba a una tercera, y así sucesivamente hasta que llegase una favorable); "ambarvales" (Ver); "amburbiales", las que se paseaban alrededor de la ciudad; "caveares", o caviares, las que eran presentadas al sacrificador por la cola, caviar; "prodigae" las que eran enteramente consumidas por el fuego; "piaculares", expiatorias, que se inmolaban para purificarse de alguna mancha; "ambegnae" o "ambiegnae", vaca u oveja, que tenían dos pequeñuelos, y que se sacrificaban con sus madres a Juno; "harvigae", o "harugae" aquellas cuyas extrañas se examinaban para presagiar; "mediales", hostias negras que se sacrificaban a medio día.
 
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