Funerales

Últimos deberes que se tributaban a los muertos. Los antiguos elevaban una hoguera, sobre la cual ponían el cuerpo y, pegando fuego, recogían las cenizas y las guardaban cuidadosamente en una urna. Esta ceremonia se hacía con más o menos pompa, según la cualidad y las riquezas de las personas. Los egipcios embalsamaban a los muertos para que la parte espiritual pudiera retornar a la tumba y recoger las ofrendas posándose en la momia o cuerpo embalsamado, puesto que si éste se corrompía el retorno no podía realizarse; sus ceremonias funerarias variaban según la cualidad y fortuna del difunto. Los etíopes añadían a este uso el de depositarlos en una gran columna de vidrio: los parientes lo guardaban un año de este modo, al cabo del cual lo sacaban de la ciudad. Los trogloditas apedreaban el cadáver hasta cubrirlo enteramente de piedras. Los nabateos enterraban a sus muertos cerca del estiércol. Los asirios los ponían en miel, para preservarles de corrupción. Los persas y los partos los dejaban devorar por las aves y los perros antes de darles sepultura. Los derviches, mataban y comían las personas que pasaban de setenta años. Los caspios los dejaban morir de hambre, y los llevaban a los bosques para que las aves y los perros los despedazasen. Los escitas los paseaban en carros durante 40 días, en medio sus amigos, y después los enterraban. Los germanos quemaban los cuerpos junto con las armas y los cubrían con terrones guarnecidos de verdura. Los galos arrojaban al fuego no sólo al difunto, sino a todo lo que había amado durante su vida, etc.. Ver, Funerales egipcios, Quiescerent placide.
 
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