Funerario

Sacrificio. Los romanos ofrecían a los dioses sacrificios sangrientos o no sangrientos, en la muerte de sus parientes o de sus amigos. Un ágata de ónice del gabinete de los Antiguos, en la Biblioteca Nacional, ofrece un sacrificio de este género. Se ve el techo de un edificio rústico, una mujer desnuda ante un altar sobre el cual arde el fuego sagrado. Parece estar ocupada en un sacrificio a los dioses infernales, antes de poner en el sepulcro la urna que lleva, y que sin duda está llena de cenizas de alguna persona amada. Detrás de ella, se ve sobre una columna un vaso lleno de flores, porque era práctica religiosa en derramarlas sobre los sepulcros. Ver, Sacrificios, Funerario (Arte).
 
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