Mitra

o Mitir o Mithra. Dios de origen indoiranio. Dios de la luz, fue identificado en Occidente con el sol. Según Heródoto no es sino la Venus celeste, o el amor, príncipe de las generaciones y de la fecundidad, que perpetúa y renueva el mundo. Mitra había nacido según ellos, de una piedra, lo que da a entender el fuego que sale de una piedra cuando se golpea. El mitraísmo se desarrolló en Persia, después en Armenia y en todo el Oriente Medio. Llegó a Italia en el año 67 a.C., con los piratas que Pompeyo trajo de Cilicia. Los romanos adoptaron este dios de los persas del mismo modo que lo habían hecho con los de las demás naciones. Se hizo muy popular en el ejército romano y los legionarios lo difundieron por todo el Imperio. Entre sus seguidores destacan los emperadores Cómodo y Juliano. Sólo de ellos nos han quedado algunos monumentos de Mitra, pues no tenemos de este dios ninguna imagen persa. Sus figuras más comunes representan un joven con gorro frigio, una túnica y un manto que sale ondeando de la espalda izquierda. Tiene la rodilla sobre un toro derribado, y mientras le toma el hocico con la mano izquierda, le clava con la derecha un puñal en el cuello, símbolo de la fuerza del sol cuanto entra en el signo Tauro. La figura principal va por lo regular acompañada de diferentes animales, que parecen referirse a los otros signos del zodíaco, y que hacen de estos varios monumentos otros tantos planisferios celestes. No hay duda de que Mitra era un símbolo del sol y lo acaba de confirmar la inscripción "al dios Sol, el invencible Mitra", que se encuentra en muchos monumentos; epíteto muy conveniente al sol, cuyo curso e influjo nada puede detener. Su ritual era celebrado en templos generalmente llamados mithraea o mitreos. Le ofrecían a Mitra las primicias de los frutos. Algunas veces se le confundía con Osiris. Su doctrina insiste en la caducidad del alma y en la necesidad de una redención. Ver, Natividad, Diorfo.
 
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