Mitreo

Santuario del dios Mitra. Eran recintos pequeños, cuyas dimensiones oscilaban entre los 4 y 12 m de ancho y los 6 y 40 m de largo. El emplazamiento de estos santuarios se localizan en cuevas o lugares subterráneos, que evocan la bóveda celeste, evidenciando de nuevo la influencia de los elementos astrológicos en este culto. Se prefería su ubicación en las afueras de los centros urbanos y se buscaba la proximidad a corrientes o depósitos de agua (ríos, fuentes o pozos), que luego se utilizaba en ritos purificantes. La habitación principal del mitreo estaba constituida por el altar, que albergaba las mesas para los sacrificios de pequeños animales y los banquetes, además de bancos para los fieles. En todos los casos se incluían escenas de la vida del dios. Tales narraciones constituyen las llamadas tauroctonías, consistentes a veces en riquísimos bajorelieves marmóreos, como los hallados en Germania o en Roma. Si no había recursos, se recurría a telas pintadas. En todas las representaciones se repite el motivo central, en el que Mitra vence y da muerte al toro, procediendo al acto de la creación de la vida. En este caso, se resalta la concepción del dios creador, que se atribuye a las doctrinas mazdeístas de Zoroastro. Ver, Mitra.
 
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