Meles
Meles era un joven ateniense a quien amaba un extranjero, domiciliado en Atenas, llamado Timágoras. Pero Meles no respondía a su pasión más que con desprecio. Le obligaba a soportar todos sus caprichos y, para terminar, lo desafió a arrojarse desde lo alto de las rocas de la Acrópolis. Timágoras saltó sin vacilar y se mató. Desesperado, ante lo que había hecho, Meles se precipitó a su vez, y Timágoras quedó vengado. Fue erigido un altar a Anteros (el Amor Correspondido) para conmemorar la aventura. Los extranjeros residentes en Atenas celebraban en él un culto propio. Según otra versión citada por Suidas, Timágoras es el amado, y Melito (en vez de Meles) el amante, rechazado por el objeto de su pasión. Melito, desesperado, se lanzó desde lo alto de la roca. Tirnágoras le siguió, y se suicidó sobre su cuerpo.

