Sema
Tumba construida por Ptolomeo IV entre 221 y 210 a.C. para el cuerpo (sôma) "de Alejandro Magno y los Lágidas (o Ptolomeos), sus antepasados, cuando murió su madre Berenice" según Zenobio, (Proverbios III, 94). Legalmente fue en esa ocasión cuando el sarcófago de oro fue sustituido por un féretro de alabastro más o menos traslúcido, (según Estrabón, Geografía XVII, 1, 8), para permitir a la gente ver el rostro de Alejandro. César y Octavio también fueron a verlo. Más tarde, el féretro fue de cristal. El último testimonio que se tiene de su presencia en el extremo oriental del ágora de Alejandría data de finales del siglo IV d. J.C., cuando Teodosio el Grande mandó cerrar los templos paganos de todo el Imperio, aunque su recuerdo perduró en época árabe.

