Hombre sentado
En egipcio antiguo, este signo jeroglífico servía para representar la palabra "se", "hombre", y también se usaba como determinativo o "indicador de clase" en una amplia lista de palabras referidas a relaciones y ocupaciones humanas. así como nombres y, pronombres personales. Podían utilizarse pequeñas variaciones en las posiciones de los brazos para palabras que indicaran comer, beber o hablar, elogiar, adorar etc. No es extraño, por lo tanto. que este jeroglífico aparezca reproducido a gran escala, en muchas obras de arte egipcias de figuras sentadas. Por ejemplo, una escena de banquete perteneciente a una tumba de Tebas de la Dinastía XVIII muestra a unos invitados sentados con las piernas en la misma posición que aparece en el signo escrito, variando únicamente la postura de los brazos para acomodar la festiva flor de loto que sostienen. La repetición idéntica de esta forma en todas las figuras salvo en la primera también subraya la naturaleza jeroglífica de la postura en esta composición. Es posible que este jeroglífico represente simplemente la postura del "escriba sentado", que muestra a un hombre sentado con las piernas cruzadas. Esta posición es conocida en estatuaria desde el Imperio Antiguo, y puesto que la facultad de escribir era indicativa de una persona educada y prestigiosa, la postura fue utilizada para retratar algunas personalidades importantes de Egipto. Una variante asimétrica y menos común de la posición de escriba muestra a un hombre sentado, con una pierna (generalmente la izquierda) levantada y con la otra plana en el suelo. Aunque esta variante parecería estar más cercana al aspecto del jeroglífico, su relativa escasez apunta que el signo escrito representa en realidad la posición básica de piernas cruzadas. En cualquier caso, el origen escribal del jeroglífico para "hombre" ¡debemos recordar que el jeroglífico fue inventado y usado por escribas! indudablemente explica la colocación de los brazos, que están extendidos para sostener un rollo de papiro sobre el regazo. Ello se observa con claridad en esculturas de madera que muestran a escribas con los brazos a la altura de la cintura. Sin embargo, la práctica imposibilidad que tenían los artistas de producir miembros sin soporte en trabajos de piedra, obligaba a mostrar los brazos a un nivel más bajo, descansando sobre las piernas. Aunque existen muchas variantes sobre las representaciones bidimensionales y tridimensionales de figuras sentadas, es posible reconocer los trazos de la forma básica del jeroglífico del bombre sentado en la mayoría de ellas.

