Alabanza

En la mitología egipcia corresponde al signo jeroglífico "henu". Este jeroglífico representa el punto culminante de una secuencia de gestos ceremoniales que constituían el acto de alabar a un dios. La "recitación de las glorificaciones", como se denominó este ritual, también tenía la connotación de "júbilo" y "alegría". Un detenido análisis de las pinturas en tumbas del Imperio Antiguo ha permitido la reconstrucción íntegra de la secuencia de gestos. En primer lugar el devoto doblaba una rodilla y extendía un brazo (con la mano abierta), mientras mantenía el otro brazo (con el puño cerrado) doblado hacia el cuerpo. A medida que avanzaba la recitación. retiraba el brazo extendido hacia atrás cerrando la mano. Entonces, el devoto se tocaba o golpeaba el pecho alternando los puños cerrados. En ocasiones, se observan en una misma representación diferentes etapas de este proceso, como en la escena de la mastaba de Heti, en Guiza, perteneciente a las Dinastías IV o V. Estas escenas indican que lo representado por el signo "henu" era la última parte del ritual y el jeroglífico servía de resumen de toda la secuencia de gestos. El uso de esta forma jeroglífica para describir el gesto de "alabanza" o "glorificación" se encuentra en todos los períodos del arte egipcio a partir del Imperio Antiguo. Las "almas" ancestrales y sagradas de las ciudades del Bajo y Alto Egipto, Pe (Buto) y Nejen (Hieracónpolis) eran frecuentemente representadas por dioses con cabeza de halcón y chacal en la posición "henu" saludando la salida del sol cada amanecer, o en otras temáticas, como la escena de júbilo en la tumba de Ramsés I perteneciente a la Dinastía XIX. En esta escena, que representa la regeneración del ba o alma del rey, el jeroglífico "henu" se puede leer en la inscripción que se encuentra sobre la figura al lado del monarca y está claramente reflejado en las grandes imágenes de la representación. De hecho, las propias figuras son simplemente jeroglí¡ficos realizados a gran escala. En una representación similar de la Dinastía XVIII que se encuentra en el templo nubio de Buhén, los dioses con cabeza de halcón de Pe van acompañados por una inscripción que dice: "Puedan ellos dar toda vida y poder ... [y] toda estabilidad que ellos poseen...", ello muestra que las figuras gesticulantes podían simbolizar, a veces, donaciones divinas. Ocasionalmente, criaturas personificadas de importancia simbólica como el pájaro "rejyt" o avefría, así corno algunos jeroglíficos personificados. como el cetro uas, aparecen en la posición "henu".
 
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