Cerinitis Cerva

La única de las cinco ciervas con cuernos de oro que pudo librarse de los dardos de Ártemis. Después de haber matado la diosa a las otras cuatro, no pudo jamás alcanzar a esta porque estaba reservada para otro de los tantos trabajos de Heracles. Perseguida por este héroe por espacio de un año, consiguió herirla por fin en el paso del Ladón. Al atravesar la Arcadia con la cierva todavía viva sobre sus espaldas, se volvió a encontrar con Apolo y Ártemis. Ésta le reprendió con severidad por haberse atrevido a cazar un animal que le estaba consagrado; sin embargo se dio por satisfecha y se lo devolvió cuando supo que le había perseguido y preso por orden de Euristeo. Ver, Cerinítide.
 
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