Mutatio
(pl. mutationes). Parada, casa de postas o establecimiento en una calzada romana, para descansar y dar servicio a los animales que se utilizaban para el transporte. Las mutationes era el lugar para cambiar los tiros de caballos, bueyes o mulas de los carruajes y tomar otros de refresco, así como para efectuar las reparaciones necesarias en el vehículo. Estaban localizadas cada 12-18 millas. El conductor podía contratar los servicios para ajustar las ruedas, el carro, conseguir las medicinas o un veterinario para sus animales, dar descanso y avituallamiento, o para el cambio de caballerías. Usando estas estaciones, y haciendo relevo de carros, el emperador Tiberio recorrió 500 millas en 24 horas para visitar a su hermano Druso, Nerón Claudio, que estaba muriendo de gangrena tras la caída de un caballo. Existían cuatro o cinco mutationes por cada mansio. Ver, Mansio, Caupona.

