El Obeid II
Segundo de los tres períodos protohistóricos de Mesopotamia Sur. Este período es un neolítico final que se caracteriza por su cerámica marrón obscuro sobre fondo verdoso, notándose en este momento un verdadero progreso en el trabajo del metal, lo que hace de él el principio de la fase calcolítica (Edad del cobre). En la fase de El Obeid, el crecimiento demográfico produce un mayor nivel de vida. En Eridu, niveles 17-15 (ca. 5.000), encontramos ya el Templo tripartito, típico sumerio, también se conoce la irrigación, con un primer ordenamiento de la llanura mesopotámica a nivel local, mediante excavación de acequias que sirven para llevar agua a zonas secas y sobre todo para drenar el agua de las numerosas zonas pantanosas. Utilizan utensilios de piedra y el artefacto-guía más característico, aparte de la cerámica, es una hoz de barro cocido, un instrumento más barato que las hoces de silex, para recolección, ya masiva, de cereales. También cuecen la arcilla en hornos en las fases o niveles 11-8 y 7-6. Además de agricultura hay ganadería (cabras, ovejas y bóvidos) y posiblemente comienzan también la arboricultura (palmera datilera) y la horticultura (legumbres y cebollas), gracias a la disponibilidad de regadíos. La dieta se completaba en algunos lugares con la pesca y en los templos se han encontrado ofrendas de pescado e instrumentos para la pesca, como anzuelos y clavos curvados para sujetar las redes. Por las barcas encontradas en el cementerio de Eridú sabemos que conocían la navegación y practicaban el comercio. Los pueblos, de casas de barro y cañas, que luego harían más sólidas y complejas, están dominados por el Templo, lo que significa el dominio en esta cultura de los sacerdotes, que dirigían el culto, la economía y la administración, teniendo por tanto el citado templo (verdadero santuario con dependencias, almacenes, etc...), una gran importancia, tanto política como económica. Se adoraba ya en estos edificios, de unos 20 m por 12, a los primeros dioses, aún sin nombre para nosotros, que luego encontramos en Sumer. Esta cultura, que ya comenzaba a estratificarse, funcional y económicamente, se extendería por una amplia zona hasta el Mediterráneo. Los hombres de esta cultura son los primeros sumerios para algunos investigadores e incluso protosumerios para otros. Los nuevos inventos que ahora se producen, arado y carro de cuatro ruedas, así como el aumento de la natalidad y de la riqueza, nos llevan al revolucionario Período de Uruk, al que da nombre este lugar, situado en uno de los yacimientos más importantes de Mesopotamia en esta época, cuna de una brillante cultura histórica. Ver, El Obeid I, Uruk.

