Período de Uruk
Nombre de una fase cultural que sigue a la de El-Obeid o Eridú. Su duración se establece según la estratigrafía ca. 3750-3150. En este yacimiento se encuentran los primeros establecimientos plenamente urbanos. El período es ya un protourbano tardío y no hay ruptura con el período Ubaid tardío anterior. Utilizaban ladrillo plano-convexo y con ellos se construyeron las murallas de Uruk, atribuídas, según la leyenda, al rey Gilgamesh, más tarde considerado como legendario. La cerámica es pulimentada, de tonos grises y rojos, a veces con decoración a peine hecha a torno rápido. En el nivel VI encontramos dos innovaciones típicas en el sector arquitectónico: el uso de pequeños adobes plano-convexos, en lugar de los adobes anteriores, más grandes y cuadrados y la decoración con conos de arcilla de cabeza pintada en los muros exteriores de los edificios de los templos. Aquí encontramos los cilindros-sello más antiguos conocidos con la primera escritura del Próximo Oriente, hallados en los niveles V- IV, en torno al año 3300 a.C. y ya en el nivel IV se descubrieron tablillas de arcilla con numerales convencionales: 0 = 10; 00 = 20, utilizando un sistema sexagesimal y también pictogramas de diversas figuras, como arado, viña, palmera, asno, cerdo y barcos con los extremos levantados. Ya se pueden denominar ciudades a los establecimientos más grandes: Eridú, Ur y Lagash, que tienen templos de gran tamaño. Aún no se ha investigado suficientemente la zona sagrada del Eanna de Uruk, dedicado a la diosa Inanna, en los niveles anteriores al IV, con varios templos adosados y unidos por columnatas y patios, con la plataforma artificial (zigurratum) del templo del dios Anu, de modo que la evolución arquitectónica no se puede seguir en el yacimiento guía. Pero en Tell-Uqair, en Mesopotamia central, hay un impresionante complejo de templos (el "templo pintado"), que se remonta a esta época. Se trata de un recinto construido sobre una plataforma elevada, que puede dar una buena idea de la valoración que se dió a los edificios de los templos y a sus estructuras económicas en la segunda mitad de IV milenio. Un emplazamiento y una importancia análoga tiene el templo contemporáneo de Eridú. Alrededor de estos templos se apiñaban las diferentes comunidades, que también experimentan un notable crecimiento con respecto a épocas anteriores, diferenciándose claramente de las pequeñas aldeas. La concentración de riqueza que proporciona la urbanización posibilita en esta época la construcción de unas murallas. El enorme gasto que requiere esta obra gigantesca, por el elevado número de jornadas de trabajo necesarias para la fabricación y colocación de los adobes por parte de numerosas personas, se justifica por la protección del patrimonio contenido en la ciudad, compuesto de productos de comercio de gran valor, traídos de larga distancia y de reservas alimenticias procedentes de tributos, así como productos artesanales, además de guardar sus templos y dioses. Para algunos, Uruk IV es ya sumerio. Ver, Uruk, Cronología de Uruk.

