Druidas

Sacerdotes y filósofos de los celtas, bretones y galeses (Irlanda). Se cree que su nombre es derivado de la palabra céltica derw, que significa encina, porque la veneracion por las encinas era uno de los puntos esenciales de la religión de los galos. Los druidas son tan antiguos como los brahmanes, los magos, los caldeos y los demás filósofos famosos de la antigüedad. El poco comercio que siempre tuvieron con el resto del mundo hace opinar que nada aprendieron de los pueblos vecinos. Eran en las Galias los árbitros soberanos de cuanto tenía relación con la religión y formaban un cuerpo tan numeroso como poderoso. Su jefe, llamado Gran Druida, tenía su residencia en Britannia, y en esta provincia era donde iban los demás druidas a aprender los misterios más reservados de la religión. Otros dicen en el centro de las Galias. Extendíase también su poder a los negocios civiles; escogían en cada ciudad sus magistrados anuales, pero no podía convocarse ningún consejo sin su consentimiento; en una palabra eran los árbitros de los galos. El Gran Druida era elegido por mayoría de votos, y si sobrevenía alguna disputa por lo que respecta a esta elección la terminaban con las armas. Este modo de proceder era propio de una nación guerrera. Disfrutaban los druidas de grandes privilegios: estaban exentos de ir a la guerra y no pagaban contribución alguna. Su principio fundamental consistía en no escribir nada absolutamente, y toda su ciencia en ciertas composiciones poéticas que aprendían de memoria, las cuales contenían todos los misterios de su religión que, por esta razón son poco conocidos. Se sabe no obstante que su principal dogma era la inmortalidad del alma, y para inculcarlo más vivamente al pueblo, echaban mano de ciertas prácticas capaces de causar impresión a la multitud. Por ejemplo, prestaban dinero bajo obligación de devolverlo en la otra vida; escribían cartas a los difuntos y las depositaban en sus tumbas o sobre sus hogueras. Se aplicaban con particularidad a la geografía y a la astronomía preciándose de saber la magnitud y la figura de la tierra, los movimientos de los planetas y su influencia, sirviéndose de estos conocimientos para vaticinar el futuro. Ocupábanse mucho en estudiar la virtud particular, y los usos de los elementos simples, mezclando en este estudio tan interesante, muchísimas creencias. Plinio cuenta que antes de coger una planta, examinaban la posición de los planetas. El que la cogía debía estar vestido de blanco, con los pies lavados y descalzos; y aun estaba también prevenido con que mano debía tomarla. Otra de las opiniones de los druidas era que un día debía el mundo ser destruido por el fuego y el agua. Según algunos, el carácter de estos filósofos era cruel y los sacrificios que hacían como ministros contribuían a extinguir de su corazón todo sentimiento de humanidad. Abusando de la autoridad que la religión ponía en sus manos, hacían gemir al pueblo bajo un yugo tiránico. Así es que los galos, sujetados por los romanos, abrazaron facilmente la religión de los vencedores para libertarse del dominio de los druidas. Estos sacerdotes, por otra parte, hicieron todos los esfuerzos imaginables para oponerse a esta innovación, que debía por necesidad destruir su crédito, pero se vieron obligados aceder al deseo general del pueblo y a la autoridad de los romanos (no obstante, la conquista, en todas las órdenes de las Galias no fue tarea fácil, tal como nos relató el propio Julio César en su famosa obra). Entonces fue cuando cambiaron el nombre de druidas que se había hecho tan odioso, con el de Senanos que propiamente significa hombre sabio y venerable. Su orden subsistió aun mucho tiempo después del cambio acaecido en la religión de los galos, si bien no fue ni tan numeroso ni tan potente. Vestidos de blanco, siguieron recolectando el muérdago como uno de sus ritos. Continuaron sin embargo el uso de sus sangrientos sacrificios a pesar de los severos edictos de los emperadores y aún mucho tiempo después del establecimiento del cristianismo en las Galias, se encontraban todavía restos del bárbaro culto de los druidas. En el día de sus asambleas hacían perecer al último que llegaba, a fin de que los otros fuesen más diligentes. Entre los irlandeses, los druidas tenían bastante de magos, evocaban el pasado, preveían el porvenir y curaban a los enfermos. La religión de los druidas desapareció en el siglo VII. Ver, Druidesas.
 
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