Dualismo
o Diteísmo. Opinión que supone dos principios, dos dioses o dos seres independientes e increados, uno de los cuales es considerado como principio del bien y el otro del mal. Esta creencia es muy antigua, originada quizás, en tiempo de los magos, persas. Hay quien afirma que la creencia de los dos principios independientes es sólo un sentimiento particular de una secta de los persas, que llama herética, y que la antigua creencia de los magos era muy semejante a las de los cristianos, en lo tocante al diablo y sus ángeles. En el pensamiento egipcio, la forma de existencia de todo lo que es, que es expresado en pares de conceptos que se complementan: "masculino-femenino" es el concepto para el ser humano, "Alto y Bajo Egipto", "Tierras fértiles y desierto", "las dos orillas", son las denominaciones aplicadas a Egipto, etc.. El dualismo se extendió prodigiosamente. Plutarco cree que ha sido la creencia constante de todas las naciones y de los principales filósofos. La atribuye, en su libro De Isis y Osiris, no solamente a los persas, sino también a los caldeos, egipcios y a los griegos. En efecto los egipcios llamaban Osiris el dios bueno y Tifón el dios malo. Los supersticiosos hebreos han dado a estos dos principios los nombres de Gade y Meni; y los persas los de Ormuz y Arimán. Los griegos tenían también sus buenos y malos demonios: los romanos sus "joves" y sus "vejoves", esto es, sus dioses bienhechores y malhechores. Los astrólogos expresaron el mismo sentimiento por los signos o constelaciones favorables y malignas: los filósofos por los principios contrarios y en particular los pitagóricos por su "monade" y su "dyade".

