Acántide

o Acantida. Autónoo y su esposa Hipodamía tuvieron cuatro hijos: Anto, Erodio, Acanto, Esqueneo, y una hija, Acántide, llamada también a veces Acantílide. Toda esta familia cultivaba una región extensa, aunque poco productiva, debido a que trabajaban poco y en sus campos crecían sobre todo cardos y juncos lo cual dio nombre a dos de los hijos, Esqueneo y Acanto, y a la hija. Su ocupación principal. era la cría de caballos. Tenían la costumbre de apacentar las yeguas en terrenos pantanosos. Un día en que Anto había ido a buscarlas, las yeguas, que se resistían a dejar los pastos, se enfurecieron y, arremetiendo contra el mozo, lo despedazaron. Su padre oyó el ruido, pero no se dio prisa en acudir, ni tampoco el preceptor del muchacho. Al fin, los dos hombres trataron de separar a los animales, pero en vano, y toda la familia quedó sumida en la desesperación ante esta horrible muerte, hasta el punto de que Zeus y Apolo, apiadándose de su profundo dolor, los transformaron a todos en aves: a Autónoo, en alcaraván; a Hipodamía, en cogujada; a Anto, Erodio, Esqueneo, Acanto y Acántide, en pájaros no bien identificados, que llevaban el nombre de dichos personajes. Acanto y Acántide son, probablemente, dos variedades de jilguero (Ver, Acalántide), y Erodio, la garza real.
 
Volver