Nebpehtire Amosis

o Amosis I o Ahmose o Ahmés o Amasis o Ahmosis. Faraón del Imperio Nuevo y de la Dinastía XVIII (1.552-1.305), que reinó entre 1.552-1.527. Hermano y sucesor de Kamose, último rey de la Dinastía XVII. Los dos últimos reyes hicsos de la Dinastía XV, Apofis II y Jamudi, son contemporáneos. Reemprendió la guerra enfrentándose a Jamudy (1.542-1.537). Sucesivamente, Amosis tomó Ávaris en 1.541/44 y expulsó a los hicsos de Egipto, no sólo a Jamudy sino también a Apofis III, considerado como el último rey de la Dinastía XVI, la de los Pequeños Hicsos. No acabó aquí, persiguiendo a los hicsos hasta Palestina, asediándoles en Sharuhen y tomando la plaza tras un asedio de tres años. Como reconocimiento a sus méritos guerreros y como libertador de Egipto del yugo extranjero, Manetón hace inaugurar una nueva Dinastía a Amosis, la XVIII, y los egiptólogos le reconocen como fundador del Imperio Nuevo. Habiendo accedido al trono siendo aún menor de edad, su madre Ahhotep ejerció la regencia y su abuela Tetisheri su autoridad moral, que debió ser de gran importancia puesto que posteriormente se la consideraría como precursora de la línea dinástica y el propio Amosis tuvo por ella grandes consideraciones. Su reinado se iba a beneficiar del hecho de que la administración local había sobrevivido intacta bajo la dominación de los hicsos, en manos de oficiales egipcios. Por otro lado, no hay indicios de que los nomos se hubiesen organizado como señoríos aristocráticos en el Segundo Período Intermedio. Amosis podía reunificar políticamente Egipto, reorganizando un Estado centralizado, sin lastres feudalizantes. En política exterior, la caída del Imperio Hicso había provocado un vació de poder en Palestina que abría a Egipto las puertas de Asia. Sin embargo, se revolvió primero contra el reino de Cush, antiguo aliado de los hicsos. Tres campañas militares permitieron controlar Nubia hasta la 2ª catarata. Tebas se convierte en la capital. Relaciones comerciales con el Próximo Oriente asiático y Creta. La necesidad de asegurarse la legitimación de su poder por la religión, sería una preocupación constante de los soberanos de la Dinastía XVIII, constituyendo el punto más débil de toda su política. Tal vez para intentar contrarrestar de algún modo el omnímodo poder de Amón y del clero de Tebas, los reyes de la Dinastía XVIII, empezando por Amosis, potenciaron así mismo el popular culto a Osiris. Prueba de ello sería el esplendor alcanzado por su santuario en Abido, durante el Imperio Nuevo. Fue enterrado en la necrópolis de Dra Abu el-Naga, en Tebas, junto a las tumbas de sus predecesores de la Dinastía XVII. Ahmose fue honrado con un culto en su memoria a lo largo de la Dinastía XVIII, una distinción que compartió con su madre, Ahhotep. El shabti real más antiguo se le atribuye a él. Se estima que murió a los treinta y cinco años de edad. Ahmosis se casó con una de sus hermanas, llamada Ahmosis Nefertari. Fruto de esta relación nació Amenofis I, el sucesor del rey.
 
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