Dyeserkare Amenhotep I
(siglo XVI a.C.). Faraón del Imperio Nuevo y de la Dinastía XVIII (1.552-1.305), que reinó entre 1.527-1.506. También se le conoce como Amenofis I. Hijo secundogénito del faraón Nebpehtire Amosis y de su esposa Amosis Nefertari, posible hermana de su esposo. Nombrado rey a los diez años y con el nombre de coronación de Dyeserkare, prosiguió con la política de su padre. La capital política y religiosa de Egipto, siguió siendo Tebas. Amenofis I realizó numerosas construcciones por el Alto Egipto, levantando en Tebas un magnifico templo a Amón y finalizando en Abidos algunas de las obras iniciadas por su padre. La información sobre política exterior es muy escasa. Efectuó una primera campaña por Nubia en el segundo año de reinado y otra en el octavo, alcanzando Tombos, muy al sur de la segunda catarata e incluso la lejana región de Kari, expediciones que conocemos por las biografías de Ahmose, hijo de Abana, y de Ahmose Pennekhbet, así como por las inscripciones de los virreyes de Nubia (inscripción de Turi). Los oasis libios, también parecen estar de nuevo bajo el control egipcio. Efectuó sendas expediciones contra los libios y contra los asiáticos, llegando incluso al río Éufrates, en donde puso cerco a Karkemish. Derrotó al reino de Cush. No fueron expediciones de conquista, sino más bien rápidos ataques centrados en la obtención del botín. Acometió numerosas obras en todas sus posesiones, aunque muchas de sus construcciones fueron demolidas, y la piedra, reutilizada por sus sucesores, una costumbre a la que pocos reyes egipcios fueron inmunes. Amenofis hizo restaurar los monumentos de reyes precedentes, entre ellos la gran tumba del rey Nebhepetre Mentuhotep II, de la Dinastía XI, en Deir el-Bahari. Gran político, logró hacerse con la confianza de la ambiciosa nobleza egipcia, que ponía en peligro la seguridad del trono, sus ejércitos recorrieron Asia, Etiopía y Libia. Fue célebre, sobre todo, por haber cambiado radicalmente las costumbres funerarias regias, que habían permanecido sustancialmente inamovibles desde el Imperio Antiguo. Fue el primero en separar físicamente la sepultura del templo funerario. Tuvo gran popularidad, considerándosele como el fundador del Valle de los Reyes. A la muerte de Amenofis I cuando contaba apenas 30 años, el rey, junto con su madre, recibieron culto funerario en Tebas, culto que se prolongó hasta la Época Baja. Su tumba no ha sido encontrada. Su momia fue recuperada en el escondite de Deir el-Bahari. Construcciones en los templos de Karnak. Invención de la clepsidra. A su muerte, el país volvió a ser próspero, y sus sucesores rápidamente lograron considerables avances que, al menos en parte, fueron el resultado de la obra de Amenofis. No dejó heredero legítimo varón, con lo que se planteó, por primera vez, el delicado problema de la sucesión dinástica. De Amenofis I han llegado diferentes estatuas, conociéndose así una variada iconografía. En su reinado se redactó el Papiro Ebers, de contenido médico, así como el texto funerario conocido como Libro de la Amduat. Su hermana y al tiempo esposa Meryt-Amón tuvo gran importancia política, lo mismo que una princesa llamada Ahmose, que tal vez fue designada heredera cuando murió el hijo de Amenofis I, Amenemhat. Tal princesa casó con Aajeperkare Tutmosis I, oficial de alto rango del ejército que le sucedió en el trono, y cuya relación con él, si la hubo, es desconocida.

